Silvestra aprende a leer a los 63 años y vuelve a creer en sus sueños

Siempre quise aprender, pero no tuve la oportunidad. Hoy, cada palabra que leo y escribo es como recuperar ese sueño que dejé atrás, y me demuestra que nunca es tarde para empezar de nuevo.
Silvestra
Piura
Silvestra Llover Inga, de 63 años, vive en Ciudad de Noé, en el distrito de Cura Mori, provincia de Piura. Desde pequeña, tuvo un sueño claro: convertirse en profesora. Sin embargo, las condiciones en las que creció no le permitieron acceder a la educación.
En su hogar, las oportunidades eran limitadas y, como en muchos casos, la prioridad se centraba en los hombres, por lo que ella tuvo que asumir responsabilidades desde muy joven, apoyando en el cuidado de sus hermanos y en las labores del hogar.
A pesar de ello, Silvestra no dejó de lado su deseo de aprender. Con esfuerzo y constancia, fue acercándose poco a poco a la lectura, desarrollando habilidades de manera autodidacta. Su interés por seguir aprendiendo se mantuvo a lo largo del tiempo, convirtiéndose en una motivación constante para superarse.
Este camino dio un nuevo impulso con su participación en el programa de alfabetización “Ella Escribe su Futuro”, financiado por Lancôme Francia y ejecutado por CARE Perú, donde ha accedido a herramientas que le han permitido fortalecer sus habilidades de lectura y escritura. Gracias a este proceso, hoy puede desenvolverse con mayor autonomía, participar activamente en su comunidad y desarrollar iniciativas productivas que aportan a su economía familiar.
Hoy, cada palabra que logra leer y escribir representa para Silvestra mucho más que un aprendizaje: es una forma de recuperar un sueño que alguna vez parecía lejano. Con orgullo, comparte lo que ha aprendido con otras personas de su comunidad, demostrando que el conocimiento no tiene edad y que siempre es posible empezar de nuevo.
Más allá del aprendizaje, esta experiencia ha significado una oportunidad para retomar sus metas y proyectarse hacia el futuro. Silvestra continúa avanzando con determinación, demostrando que nunca es tarde para aprender y que, con las oportunidades adecuadas, es posible seguir construyendo nuevos caminos.






