Rosario convierte el trabajo textil en oportunidades para mujeres de su barrio

Empecé con el sueño de ayudar a las mujeres de mi barrio, y hoy estamos creciendo juntas, tomando decisiones con más seguridad y construyendo nuevas oportunidades para nuestras familias.
Rosario
Lima
En el distrito de San Juan de Lurigancho, Rosario del Pozo no solo dirige un emprendimiento, sino que lidera una causa. Como cofundadora de la asociación Mujeres de mi Barrio, ha impulsado la organización de un grupo de mujeres del sector textil para producir y comercializar sus creaciones sostenibles con calidad y confianza. Su principal desafío ha sido consolidar modelos de negocio basados en la economía circular.
Rosario siempre tuvo el propósito de apoyar a las mujeres de su comunidad para que salgan adelante. Al mismo tiempo, reconocía la necesidad de fortalecer sus conocimientos para gestionar mejor su emprendimiento y hacerlo crecer.
En ese proceso, se sumó a Strive Women, un programa que fortalece las capacidades empresariales, digitales y financieras de mujeres emprendedoras.
Más allá de los resultados del negocio, el impacto ha sido también personal. Hoy, Rosario se siente más segura al tomar decisiones, con mayor claridad y preparación para liderar a su equipo. Aun así, reconoce que persisten desafíos, como las cargas de cuidado y otros roles que limitan el tiempo disponible de las mujeres de su equipo.
El reconocimiento de su asociación no solo ha impulsado su crecimiento, sino que también ha fortalecido una red de apoyo entre mujeres que se capacitan, comparten experiencias y se motivan mutuamente.
La experiencia de Rosario evidencia cómo la capacitación y el acompañamiento pueden generar cambios reales en las personas y sus comunidades. A través de su participación en Strive Women, programa impulsado por CARE Perú en alianza con el Centro para el Crecimiento Inclusivo de Mastercard, ha accedido a herramientas y metodologías que han fortalecido su gestión, permitiéndole tomar decisiones con mayor rapidez, claridad y eficiencia.
Su historia demuestra que es posible emprender con éxito desde los barrios, y pone en evidencia el valor de la capacitación y la colaboración como motores de crecimiento. Rosario forma parte de un grupo cada vez más amplio de mujeres que están transformando sus entornos y consolidándose como agentes de cambio en la economía local.







