El cambio climático está haciendo que el clima sea cada vez más difícil de predecir. Las comunidades que antes se guiaban por sus calendarios agrícolas ancestrales, hoy enfrentan lluvias intensas inesperadas, periodos largos de sequías, heladas y granizadas extremas que destruyen los cultivos poniendo en riesgo la seguridad alimentaria.
La comunidad campesina de Carapo, en la región de Ayacucho, enfrenta crecientemente los impactos del cambio climático, principalmente las sequías prolongas se han convertido en una de las principales amenazas, afectando directamente a sus medios de vida.
Esta crisis afecta con dureza principalmente a las mujeres. Martha Tumbalobos, presidenta de la Organización de Mujeres Indígenas de Carapo, señala: “Los tiempos ya no son como antes, las lluvias no llegan a su tiempo y el calor es cada vez más fuerte. A las mujeres nos genera más preocupación, porque alimentamos a nuestros hijos de nuestra chacra y con el cambio climático todos los cultivos se pierden.”
Diagnóstico de fuentes de agua
Para enfrentar esta realidad, se realizó un diagnóstico técnico participativo de fuentes de agua, que identificó veinte manantiales, los cuáles contribuyen a la recarga hídrica y a la alimentación de los ríos. Estas fuentes cumplen una función fundamental en el abastecimiento de agua para el consumo humano, la ganadería y el riego. Sin embargo, el hallazgo fue alarmante: la mayoría se encuentra en estado vulnerable, en riesgo de degradación, están contaminados y desprotegidos
La falta de un manejo integral y de mantenimiento periódico amenaza la sostenibilidad de estas fuentes hídricas. Por ello, el diagnóstico no solo reveló carencias, sino que marcó la urgencia de implementar medidas de recuperación, protección y gestión comunitaria del agua, contribuyendo al fortalecimiento de la resiliencia climática de la comunidad.
Importancia de proteger los manantiales
La protección de los manantiales es fundamental, ya que constituyen el origen de los ríos que sostienen nuestros ecosistemas. Preservarlos no solo garantiza el suministro para consumo humano y agrícola, sino que asegura la disponibilidad del recurso hídrico de manera permanente y la seguridad alimentaria.

Acción comunitaria por la resiliencia climática
Bajo el proyecto Warmi Yachay, el equipo de CARE Perú, junto a más de sesenta mujeres, hombres y jóvenes de Carapo, puso en marcha un plan de rescate basado en el diálogo entre conocimientos técnicos y saberes ancestrales.
A través de un taller de fortalecimiento de capacidades y una faena comunal, se realizaron cuatro principales acciones:
- Limpieza y protección del ojo de agua con estructuras de piedra (pukullo) dentro del manantial.
- Construcción de cercos de piedra para proteger los manantiales.
- Construcción de bebederos para el ganado y evitar la contaminación de la fuente de agua.
- Plantación de esquejes de putaqa, «Rumex peruanus» (plantas nativas que llaman el agua), dentro de los cercos de piedra para contribuir a la recarga hídrica y limpieza de las fuentes de agua.
Gracias a este esfuerzo colectivo, se han recuperado y protegido siete manantiales. Con estas acciones de adaptación comunitaria, Carapo espera asegurar agua limpia y de calidad durante las épocas de temporada seca, garantizando la alimentación de la comunidad durante todo el año
Este trabajo es posible gracias al apoyo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, en estrecha coordinación con la Federación Regional de Mujeres Indígenas de Ayacucho (FEREMIA).



