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Seguridad Alimentaria

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La COVID-19 ha ocasionado cambios en las economías a nivel mundial, perjudicando a muchas personas emprendedoras que buscaban salir adelante con sus emprendimientos. Esto, sumado a la desigualdad que enfrentan las mujeres, quienes representan el 43% de la fuerza agrícola de los países en desarrollo, según la FAO, ha generado que muchas de ellas tengan dificultades para sobreponerse a los desafíos generados por la pandemia.

En ese sentido, el proyecto ‘Ella Alimenta al Mundo’, que integra los componentes de la seguridad alimentaria y nutricional, busca facilitar el acceso de productoras de pequeña escala a estos recursos productivos promoviendo su inserción al mercado a través de actividades agrícolas sustentables que contribuyen al empoderamiento económico de la mujer. Este proyecto que forma parte de un programa global liderado por CARE Perú en alianza con la fundación PepsiCo, proyecta alcanzar a más de 400 mil participantes.

En su implementación las pequeñas productoras agrícolas han aprovechado los nuevos conocimientos y las habilidades adquiridas en el proyecto ‘Ella Alimenta al Mundo’ para sobreponerse a los desafíos de la pandemia, reinventarse y adaptar sus negocios a las nuevas necesidades. A un año de ejecución del proyecto, encontramos muchos casos de productoras que vienen mejorando sus capacidades productivas y habilidades comerciales.

Hoy, te contamos tres historias de mujeres que aprovecharon los recursos técnicos y el entrenamiento brindado, para sacar a esa emprendedora que llevaban dentro.

Una de las lideresas de ‘Ella Alimenta al Mundo’ en Ica, es Liduvina Rupire. Ella empezó con una pequeña producción de hortalizas con el fin de obtener ingresos económicos para su hogar.

A raíz de la cuarentena, Liduvina, con mucho esfuerzo, gracias a las capacitaciones en buenas prácticas agrícolas y al uso del sistema de riego tecnificado que implementó con el apoyo de CARE Perú, pudo generar producción suficiente para alimentar a su familia e incrementar los ingresos de su negocio. Esto, lo consiguió a través de la venta localizada de sus productos en su comunidad, ayudando a que muchas otras familias puedan comprarle de forma segura y minimizando los riesgos de contagio.

“Sin duda ha sido de gran ayuda para todos nosotros. La venta de hortalizas ha permitido un ingreso económico para nuestras familias, pero lo importante es nuestra alimentación. Actualmente, vendemos nuestras verduras a través de un grupo de WhatsApp, donde tenemos a nuestros clientes agregados, y les llevamos los pedidos sin necesidad de que ellos (clientes) abandonen sus casa”, menciona.

La segunda historia nos traslada a la zona de Manchay Bajo en el distrito de Pachacamac, considerado como el último valle verde en Lima, la localidad se caracteriza por sus lomas y su variedad de flora y fauna. En esta zona turística, Brígida Arévalo ha iniciado su camino como emprendedora. Las capacitaciones virtuales recibidas durante el aislamiento social obligatorio, la han motivado a iniciar la producción de fresas y la crianza de cuyes, productos bandera de Manchay Bajo.

El espíritu emprendedor de Brígida le ha permitido incrementar la venta de sus productos, ya que se ha sentido más preparada gracias a la formación técnica en cuanto a control de plagas, manejo de la bioseguridad en sus procesos productivos y en técnicas de venta y comercialización, además de sentirse contenta por el lote de semillas mejoradas que recibió a través del proyecto.

“Me siento bien, agradecida y satisfecha. Ahora tengo una mejor visión de las cosas que quiero hacer en el futuro. No me quiero estancar, quiero seguir creciendo con mi emprendimiento y que junto a mi familia podamos salir adelante”, señala.

La última historia de emprendimiento la protagoniza Juana López, la emprendedora del pueblo de Nueva Esperanza en el sector Cieneguillo Central de Piura. Juana ha demostrado su determinación y fortaleza, liderando la actividad de huertos verticales que ejecuta ‘Ella Alimenta al Mundo’ en su localidad.

Antes de participar del proyecto, Juana solo se dedicaba a las labores del hogar; sin embargo, las capacitaciones sobre producción de almácigos y siembra de semillas despertaron su interés y, luego de una primera siembra fallida, aprendió cómo hacer que los productos que sembraba tengan mejor calidad y estén aptos para la venta.

La pandemia de la COVID-19 encontró a Juana sin recursos económicos para comprar comida, pero con muchas ganas de progresar. Por ello, aplicó lo aprendido en las capacitaciones y comenzó a cosechar y plantar productos para su subsistencia y para la venta.

Una mujer con un puente al fondo

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“Cuando empezó la pandemia no tenía dinero para comprar comida y gracias a lo que aprendí con el proyecto ‘Ella Alimenta al Mundo’, pude alimentarme de lo que sembré. Usé toda esa comida para enfrentar la pandemia y ya comencé a vender algunos productos, como calabaza orgánica, a mis vecinos”, relata.

Ahora, además de alimentarse de sus propios productos, Juana ha generado un pequeño emprendimiento de venta de productos orgánicos, que tiene como principales clientes a sus vecinos, generando así, un ingreso económico que le permite sostener a su familia.

CARE Perú continuará desarrollando iniciativas para mejorar la seguridad alimentaria de las familias en situación de vulnerabilidad y promover los emprendimientos de mujeres productoras de pequeña escala en nuestro país.

Los invitamos a conocer más sobre el conversatorio “Mujeres Emprendedoras” aquí:

El escenario que la pandemia por el COVID-19 presentó en el pico de su brote fue similar en muchos lugares del mundo:  compras compulsivas y desabastecimiento de productos de primera necesidad en los supermercados. Estas situaciones, junto a las interrupciones en las cadenas de suministro y las medidas de cuarentena, provocaron un gran desperdicio de alimentos a nivel global.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cada año, cerca de la tercera parte de los alimentos que producimos en el mundo se pierde o se desperdicia. En los países en desarrollo, un 40% de las pérdidas ocurre en las etapas después de la cosecha y procesamiento. Mientras que, en los países industrializados, el mismo porcentaje se desperdicia por los comercios minoristas y el consumidor, quienes tiran los alimentos que no son vendidos o consumidos.

El impacto que ocasiona la pérdida y el desperdicio de alimentos afecta al medio ambiente, así como a la seguridad alimentaria mundial. Con los alimentos que se pierden en América Latina y el Caribe, sólo a nivel de la venta, se podría alimentar a más de 30 millones de personas.

A través del proyecto Ella Alimenta al Mundo, desarrollado por PepsiCo y CARE, venimos contribuimos a la seguridad alimentaria y nutricional desde antes de la emergencia. Trabajamos junto a mujeres agricultoras, con el objetivo de que incrementen sus ingresos, produzcan cosechas más resistentes y sostenibles, y amplíen su acceso a oportunidades comerciales y de mejor nutrición para sus familias y comunidades.

De este modo, las mujeres beneficiadas pueden acceder a recursos para aumentar su producción, incluidos los derechos sobre la tierra, el financiamiento y los insumos agrícolas para acceder a nuevos mercados y desarrollar nuevas habilidades y técnicas de producción, contribuyendo al aprovechamiento de subproductos de la industria alimentaria.

Uno de los casos de éxito del proyecto es el de Martha Socola, presidenta de la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Salitral. La emprendedora piurana vio una oportunidad de negocio en su localidad para elaborar distintos productos a base del banano que era desechado.

foto: Martha Socola

“En Salitral hay una sobreproducción de banano que se desperdicia, por eso, decidimos capacitarnos para aprovechar todo el fruto. Así lanzamos nuestro producto ‘Banana Mix’, con el cual producimos mermeladas y jaleas orgánicas a base de banano, con mango ciruelo, tamarindo y maracuyá. Además, elaboramos postres, como alfajores y tortas de harina de banano”, señala Martha.

Al igual que Martha, muchas mujeres productoras de pequeña escala han emprendido nuevos negocios que les han permitido aumentar sus ingresos económicos y su producción, gracias a las oportunidades de desarrollo sostenible que ofrece el proyecto.

Desde CARE Perú, continuaremos desarrollando iniciativas para empoderar a las mujeres agricultoras que contribuyan a la seguridad alimentaria de las familias y comunidades en situación de vulnerabilidad .

La educación representa la base para el desarrollo sostenible en nuestro país. Súmate al proyecto Niñas con Oportunidades y ayúdanos a que miles de niñas culminen la secundaria a edad oportuna y con una educación de calidad. Dona en: https://www.care.org.pe/donar.php

Miles de personas en Lima, Piura, Junín y Arequipa recibirán el KitCARE para la adquisición de productos esenciales, que podrán canjear a través de la plataforma móvil WabiPay, en cientos de bodegas afiliadas

La difícil situación que atravesamos por la pandemia del COVID-19, hace que muchas personas no cuenten con los medios necesarios para sostener a sus familias; por eso, CARE Perú, en alianza con Coca-Cola, ha desarrollado el KitCARE, una iniciativa que tiene el propósito de promover una adecuada nutrición a poblaciones vulnerables, y a su vez, contribuir con la reactivación económica de bodegas.

Mediante plataformas digitales, el KitCARE brinda información nutricional importante, consejos y recetas que ayuda a las y los beneficiarios a alimentarse de forma didáctica. El proyecto contempla tres entregas de créditos en Wabipay para adquirir productos de primera necesidad en bodegas cercanas afiliadas previamente. 

Las transferencias para canjear los productos en las bodegas iniciaron el lunes 10 de agosto a través de Wabicréditos en la plataforma de WabiPay. Las personas beneficiarias recibieron capacitaciones para aprender a instalar y utilizar la aplicación en sus celulares.

Tanto las familias beneficiarias como los bodegueros han sido capacitados para conocer el proceso de canje de productos en las bodegas. De igual manera, las y los beneficiarios han recibido información verificada por nuestro equipo nutricional para identificar los principales productos que deben adquirir al armar su canasta.  

“El KitCARE está diseñado para contribuir con la alimentación de una familia de 5 integrantes (al menos 2 integrantes menores de 5 años y 3 adultos), por 6 días. Esta canasta aporta alrededor de 1,210 Calorías, lo que constituye un 60% de los requerimientos calóricos diarios estimados para una persona.”, señala Lucy Harman, Gerente de Riesgos de Desastres y Respuesta a Emergencias en CARE Perú.

A través de esta iniciativa, se beneficia a 800 hogares vulnerables con un estimado de 3,200 integrantes, y a 96 hogares de Aldeas Infantiles SOS Perú que albergan a más de 620 personas. De este modo, se contribuye a aliviar la seguridad alimentaria de más de 3,800 personas en Lima, Piura, Junín y Arequipa.

“La mejor manera de trabajar propuestas es con aliados como el que hemos encontrado en
Coca-Cola Perú, juntos estamos llegando a una población identificada. Los fondos para este proyecto se van asignando a través de la aplicación Wabipay de forma digital a las participantes del proyecto, mujeres que luego hacen efectiva esta entrega canjeándola por productos de primera necesidad en bodegas cercanas. Además de atender la necesidad, también reactivamos la economía a través de estas bodegas, creando un ecosistema productivo tanto para los beneficiados como para los negocios.”, menciona Marilú Martens, Directora Nacional de CARE Perú.

Para Sandra Alencastre, Directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad de Coca-Cola Perú, la alianza con CARE Perú y la participación de la plataforma virtual Wabi fue fundamental para concretar un objetivo común y generar un mayor impacto.

“Estamos convencidos que cuando trabajamos Juntos Salimos Adelante. Gracias a esta alianza, logramos beneficiar a miles de peruanos en situación de vulnerabilidad con canastas virtuales para que adquieran productos esenciales en las bodegas cercanas a sus hogares. Asimismo, estamos agradecidos de formar parte de este programa, puesto que nos permite contribuir con la reactivación y digitalización de cientos de bodegueros y emprendedores peruanos, que encuentran en la tecnología una herramienta importante para impulsar sus negocios y canalizar la ayuda solidaria”.

De esta manera, la iniciativa permitirá dar una respuesta rápida para asistir con productos de primera necesidad a las personas más afectadas. Asimismo, fortalecerá el vínculo de CARE Perú con la población beneficiaria, estableciendo un canal de comunicación para brindarles información nutricional que aporte a su desarrollo individual y comunitario.

Si quieres conocer más del KitCARE con Coca-Cola ingresa a nuestra plataforma: http://www.kitcarecoca-cola.org.pe/

La anemia y la desnutrición crónica infantil son problemas de salud pública que afectan, principalmente, a poblaciones vulnerables. En los últimos 12 años, el Perú ha logrado avances significativos en su reducción. Datos más específicos indican que, de 2007[1] a 2019[2], la desnutrición crónica infantil pasó de 28,5% a 12,2%, mientras que la anemia disminuyó de 56,8% a 40,6% en niñas y niños menores de 3 años.

Lamentablemente, la pandemia por la COVID-19 ha agudizado muchos de los problemas preexistentes, sobre todo los que tienen que ver con la alimentación saludable. La emergencia nacional y el aislamiento social han afectado a todos los peruanos en diferentes aspectos. Por un lado, el desempleo y la pobreza se han incrementado, y los servicios de salud han colapsado. Por otro lado, se ha evidenciado la fragilidad de la seguridad alimentaria en el país; una prueba de ello son los problemas en el transporte, distribución y acceso a alimentos originados por la crisis.

En este contexto, es imprescindible multiplicar los esfuerzos para evitar retrocesos en los logros ya obtenidos y reducir, además, el impacto de la pandemia en la población, sobre todo en las familias vulnerables con niños menores de 3 años y con mujeres gestantes, que requieren especial protección.

Con el fin de guiar un trabajo conjunto y organizado en la lucha por la seguridad alimentaria y por la garantía de una nutrición adecuada durante la crisis actual, la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI), exhorta a las autoridades y organizaciones a considerar las cinco líneas de trabajo siguientes:

1) Priorizar en la agenda pública, desde un enfoque de derechos, la nutrición y la dieta saludable de toda la población a nivel nacional, regional y local. Para esto, se debe considerar la diversidad de situaciones de vulnerabilidad alimentaria y priorizar a los sectores más vulnerables, como la primera infancia, adultos mayores, gestantes, comunidades nativas y población con discapacidad.

2) Atender la seguridad alimentaria nacional garantizando la producción de alimentos y su distribución. Asimismo, asegurar el acceso a una dieta saludable a partir de un ingreso mínimo universal y de la donación de canastas alimentarias balanceadas a las poblaciones en extrema pobreza.

3) Mantener la prioridad nutricional en la primera infancia, fortaleciendo la estrategia de desarrollo infantil temprano a partir de la reactivación de las atenciones integrales en el primer nivel de salud, así como de la ampliación del trabajo promocional en alimentación, nutrición y cuidado niñas, niños y gestantes.

4) Trabajar en la prevención y el manejo oportuno de las enfermedades prevalentes que contribuyen a la malnutrición de la población. Para esto, es a su vez necesario centrarse en la promoción de las buenas prácticas de alimentación, cuidado e higiene, impulsando el trabajo multisectorial con la participación de la sociedad civil organizada.

5) Mejorar la calidad y eficacia de la gestión en los temas prioritarios de atención a la nutrición de la población, potenciando estrategias innovadoras que incorporen nuevas herramientas tecnológicas para crear soluciones, así como para evaluar la situación nutricional y alimentaria. Además, se debe garantizar el presupuesto y las medidas fiscales necesarias para su funcionamiento.

La IDI se compromete a contribuir en la implementación de estos lineamientos y hace un llamado a todas las instancias del Gobierno, de la sociedad civil y del sector privado para avanzar en esta dirección. Si bien la pandemia plantea exigencias extraordinarias, también brinda la oportunidad de responder a la deuda que se tiene con las poblaciones más vulnerables, para asegurar su legítimo derecho a una nutrición y alimentación saludable.

Sobre la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI)

La Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI) es una alianza que nació en el 2006 para incidir en la lucha contra la desnutrición infantil entre los candidatos presidenciales de ese año. Hoy, está conformada por más de 10 instituciones que trabajan juntas por el mismo objetivo: un Perú libre de anemia y desnutrición.

A lo largo de estos años la IDI ha hecho visible y ha posicionado el problema de la desnutrición infantil en la agenda pública. Además, ha comprometido la voluntad de autoridades nacionales, regionales y locales para enfrentarlo y convertirlo en el eje ordenador de la articulación de los programas sociales de lucha contra la pobreza.

Actualmente, está conformada por los siguientes actores: Acción contra el Hambre, ADRA Perú, CARE Perú, CÁRITAS del Perú, ECLOSIO, Future Generations, Instituto de Investigación Nutricional, Management Sciences for Health Perú, Nutriedúcate Perú, Plan Internacional, PRISMA y World Vision Perú.

Para más información

Web: iniciativacontradesnutricion.org.pe

Facebook: IniciativaContralaDesnutricionInfantil


[1] ENDES 2007-2008

[2] ENDES 2019

María Isabel tiene un corazón entregado a la niñez. A lo largo de sus 73 años, ha descubierto que su vocación está en los proyectos que puedan impulsar su desarrollo. Ella comenta que: Las niñas y niños me dan salud y vida. 

En el pasado, trabajó como promotora de un proyecto para combatir la anemia y estuvo a cargo de varias familias, haciendo seguimiento de la nutrición de niñas y niños de Villa Huangala, centro poblado de Sullana en el distrito de Piura. 

La Municipalidad de Sullana nos capacitó para visitar a los niños de 0 a 3 años con anemia. Conversábamos con las madres para saber si tenían sus vacunas completas y los ayudábamos a ir al puesto de salud”, señala. 

Tras participar en diferentes organizaciones populares por más de dos décadas, decidió formar el Grupo de Interés Barrio Sur en el 2010. Una iniciativa que llegó a brindar empleo a más de 80 personas de su comunidad en la crianza de animales.  

La emprendedora tenía una meta, pero aún necesitaba tener más conocimientos para poner en marcha su negocio. Entonces ingresó el proyecto “Conéctate” a su comunidad y tuvo la oportunidad de recibir capacitaciones digitales para mejorar sus habilidades y prácticas financieras, y acceder al sistema financiero. 

De esa manera, inició el negocio de crianza de pollos junto a otras mujeres de la zona. “Me dieron 10 pollitos para empezar.  Nos enseñaron cómo criarlos y eso nos ayudó mucho en esta emergencia.  Ahora he comprado 15 pollos y seguiremos hacia adelante”, menciona. 

Su numerosa familia siempre ha sido su motivación para salir adelante y participar activamente por el progreso de su comunidad. “He tenido 11 hijos, 15 nietos y 2 bisnietas y llevo 50 años de matrimonio”, comenta. 

María Isabel espera continuar sus capacitaciones para mejorar sus habilidades financieras y hacer crecer su negocio. Sabe que la situación actual puede ser más difícil para otros emprendedores como ella; sin embargo, los anima a no tener miedo y seguir trabajando. 

“Tengo más de 70 años, pero continúo capacitándome de forma virtual en la crianza de pollos. Me siento dichosa de haber ayudado a otras madres a alimentar mejor a sus familias, concluye. 

CARE Perú trabaja por la igualdad por las niñas, adolescentes y mujeres. El proyecto Niñas con Oportunidades permite que las estudiantes accedan a una educación integral y decidir sobre qué quieren hacer en el futuro. Súmate a nosotros y ayúdanos a seguir construyendo un país con igualdad con oportunidades 👉🏽 https://bit.ly/2WKPnp5 

Somate Bajo es un pueblo que se caracteriza por la solidaridad de sus habitantes.  El centro poblado, ubicado en la provincia de Sullana, en la región Piura, es el lugar en el que nació Ana María Ojeda y donde actualmente ejerce el cargo de teniente gobernadora. 

Pese a llevar 2 años en el cargo, Ana María comenta que se sorprende de estar a la cabeza de un pueblo. Sin embargo, su determinación y compromiso son una muestra de su gran capacidad para guiar a sus vecinas y vecinos en el camino por mejorar su comunidad.  

Durante mucho tiempo, ella trabajó en diversas empresas agrícolas, lejos de su pueblo. Hace 7 años regresó y no vio el cambio que ella esperaba, por eso se propuso como meta reorganizar su comunidad y motivar a más familias a salir adelante.  

A través del proyecto Ella Alimenta Al Mundo, recibió capacitaciones en crianza de aves e instalación de biohuertos. La emprendedora piurana señala que al inició no había muchas interesadas, pero conforme conocieron del proyecto participaron más mujeres. 

“Se presentó la oportunidad de CARE. Me pareció algo grandioso y pude hacer un llamado a la población. Al inicio las personas estaban incrédulas. Tenían muchas expectativas. Fueron bastantes madres de familia que no se esperaban lo que aprenderían en el proyecto”, menciona. 

Con gran satisfacción, relata que sus compañeras también han mejorado su autoestima y sus emprendimientos las han ayudado a sentirse más valiosas. Ahora espera que todas las mujeres de su comunidad sean independientes y que se arriesguen a emprender por sí mismas. 

En estos tiempos de cambios, Ana María está criando a sus animales junto a su sobrina. “Una de mis sobrinas le tocó estar con este proyecto y nos unimos para compartir corrales. Yo compraba el alimento y a veces cuando no podía asistir, ella me apoyaba y así vimos crecer muchos animalitos. Actualmente, tenemos 23 patos y pollos. Mi sobrina entrega pollos para la comunidad a través de deliveryseñala. 

El sueño de Ana María es que su centro poblado pueda seguir creciendo con proyectos que beneficien a la niñez y la juventud.  Indica que le gustaría ver institutos, mejores centros de salud y campos deportivos que sean más seguros para la niñez. 

La teniente gobernadora anhela ver que su comunidad pueda ser convertida en una zona comercial, y de esta forma integrar a más mujeres en el mercado laboralQuisiera emprender juntas y crecer y ser ejemplo de otros sectores. Quiero que las mujeres despierten y seamos nosotras mismas”asegura. 

Como líder de mi comunidad la meta que me he puesto es lograr que mis vecinas y vecinos se capaciten para desarrollar sus negocios y la agricultura de manera sostenible, finaliza. 

En su misión por contribuir a mejorar Somate Bajo y la calidad de vida de sus pobladores, Ana María seguirá impulsándolos a desarrollar nuevas iniciativas, organizándolos de tal manera que ellas y ellos mismos sean las y los gestores de su propio cambio.  

CARE Perú trabaja por la igualdad por las niñas, adolescentes y mujeres. El proyecto Niñas con Oportunidades permite que las estudiantes accedan a una educación integral y decidir sobre qué quieren hacer en el futuro. Súmate a nosotros y ayúdanos a seguir construyendo un país con igualdad con oportunidades 👉🏽 https://bit.ly/2WKPnp5

Cuando Margot era niña, observaba al nevado Salcantay y le parecía una montaña enorme. La montaña ubicada en la Cordillera de Vilcabamba es uno de los principales atractivos turísticos de Santa Teresa, distrito de La Convención en el departamento de Cusco y hogar de la emprendedora Margot Álvarez.  

Su asombro era grande al verlo, pero conforme pasaron los años se dio cuenta que éste cada vez se hacía más pequeño. Nos dijeron que la laguna del nevado ya no existía y hace poco mi esposo fue a verificarlo y regresó con la mala noticia: la laguna se ha secado. Es una preocupación muy grande para nosotros, comenta. 

Hoy comprende que el retroceso de glaciares se debe a los efectos del cambio climático, pero también conoce que existen maneras de adaptarse a este fenómeno y sacar adelante su negocio de frutas de manera sostenible. El proyecto “Glaciares +” le ha dado una nueva perspectiva y ha fortalecido su capacidad para adaptarse y aprovechar las nuevas oportunidades.  

“Gracias a CARE Perú, formamos una asociación de mujeres emprendedoras y producimos mermelada de granadilla de  100% fruta. También hacemos cremolada, helados y sour de granadilla. Ahora le damos valor agregado a la granadilla, la miel y al sacha tomate, que es un tomate de árbol”. 

Margot se siente contenta por haber logrado vender directamente sus productos a importantes hoteles, con un valor agregado. “Yo dependía de mi esposo porque no podía recoger las 50 granadillas. Me capacité y empezamos a trabajar de forma tecnificada y ya no necesitaba de él. En 5 minutos yo podía cosechar 100 granadillas”. 

Además, ha aprendido a aprovechar mejor sus recursos naturales en el cultivo y preparar fertilizantes, abono, compost e insecticidas. Esto la ha ayudado a que pueda economizar y tener mayores ingresos.  

Una de las cosas que Margot disfruta más de su trabajo, es la oportunidad de conocer nuevas personas. La emprendedora de 34 años comenta que le gusta ver cómo sus productos atraen a extranjeros y locales, quienes visitan las aguas medicinales de Colcamayo y se llevan una grata sorpresa al probar sus productos a base de granadilla.  

Ahora el sueño de Margot es que todos los pequeños productores de su comunidad tengan las mismas oportunidades de recibir capacitaciones que les permitan mejorar su trabajo. “Nuestro sueño es ser grandes empresarias y satisfacer al mundo con nuestros productos. Ya no depender del esposo. Nosotras también podemos”, afirma.  

Espera que sean las mujeres de Santa Teresa quienes sean la fuerza del desarrollo en el pueblo y en sus familias. Las mujeres sí podemos empoderarnos porque somos capaces, hábiles, y tenemos las mismas cualidades que los esposos. Quisiera que todas las mujeres tengan estas oportunidades de salir adelante y soñar”, expresa con determinación.  

El gran amor que siente por su pueblo y por el Perú continuará siendo su motivación para seguir trabajando por hacer conocida la granadilla en todo el mundo y llevar sus productos al extranjero. “Quiero demostrar que las pequeñas productoras peruanas podemos llevar productos sostenibles y amigables con el medio ambiente al mundo. es la herencia que quiero para mi hija”, concluye.  

CARE Perú trabaja por la igualdad por las niñas, adolescentes y mujeres. El proyecto Niñas con Oportunidades permite que las estudiantes accedan a una educación integral y decidir sobre qué quieren hacer en el futuro. Súmate a nosotros y ayúdanos a seguir construyendo un país con igualdad con oportunidades 👉🏽 https://bit.ly/2WKPnp5

En todas las culturas y países, las mujeres siempre han asumido un rol importante como agricultoras, cosechadoras, recolectoras y ganaderas. Diariamente, mujeres de todo el mundo hacen uso de los recursos naturales, enseñan a las generaciones futuras y comparten sus conocimientos ancestrales relacionados con la biodiversidad.

Las mujeres representan entre el 60 y el 80 por ciento de toda la producción de alimentos en los países en desarrollo. Ellas contribuyen de gran manera al desarrollo sostenible de sus comunidades, así como al mantenimiento de los ecosistemas, la diversidad biológica y los recursos naturales.

Sin embargo, el reconocimiento que obtienen por sus aportes en el cuidado del medio ambiente es aún muy limitado. Promover la igualdad de género en las actividades productivas, es esencial para que puedan acceder a las mismas oportunidades económicas y participen en la toma de decisiones para la planificación y la gestión de recursos.

Ante la crisis climática y la actual emergencia sanitaria mundial, es decisivo contar con la participación total de las mujeres. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) propone un enfoque integrado que permita una distribución más equitativa de los recursos. Por ello, el cambio hacia el desarrollo es la economía verde, un conjunto de modelos de producción integral e incluyente que toma en consideración variables ambientales y sociales, que resulten en el bienestar social.

Para Alicia Castillo y los comuneros de Boca Isiriwe, la conservación del bosque va más allá de preservar la flora y la fauna. “El bosque nos da vida, por eso lo cuidamos”, afirma la lideresa. A través del proyecto “Fortalecimiento de comunidades y organizaciones indígenas de la región de Madre de Dios para el desarrollo local sostenible, defensa y abogacía de sus derechos”, el cual fue ejecutado desde el 2017 hasta diciembre del 2019, las comunidades de la reserva Amarakaeri recibieron apoyo técnico de CARE Perú y lograron impulsar su desarrollo.

De la misma forma, Cirila , una de las fundadoras de la comunidad indígena de Boca Isiriwe, además de tener una chacra y criar animales, participa de la producción sostenible de castañas. Dicha actividad económica se ha convertido en una de las principales del lugar, gracias a proyectos impulsados desde la cogestión entre el SERNANP y ECA Amarakaeri.

En Manchay Bajo, Pachacamac, Mariluz Liuya viene emprendiendo un negocio de crianza de cuyes y gallinas en su galpón de materiales reciclados, los cuales sirven como el soporte económico de su hogar. Mediante “Ella Alimenta El Mundo”, proyecto activo de CARE que busca repotenciar y revalorizar la labor de miles de mujeres en el actual mundo masculino de la agricultura y productividad, ha podido obtener herramientas para mejorar su negocio y adaptarlo a la situación actual.

En Manchay Bajo, Pachacamac, Mariluz Liuya viene emprendiendo un negocio de crianza de cuyes y gallinas en su galpón de materiales reciclados, los cuales sirven como el soporte económico de su hogar. Mediante “Ella Alimenta El Mundo”, proyecto activo de CARE que busca repotenciar y revalorizar la labor de miles de mujeres en el actual mundo masculino de la agricultura y productividad, ha podido obtener herramientas para mejorar su negocio y adaptarlo a la situación actual.

Estos ejemplos, reflejan la importante fuerza que representan millones de mujeres para la economía verde en el Perú y el mundo. Lograr revertir el impacto en el medio ambiente y generar mayor desarrollo solo será posible en la medida que más mujeres y niñas alcancen mejores condiciones de participación, trabajo equitativo y digno, y con posibilidades de gestionar ellas mismas sus medios de vida y sus territorios.

Desde CARE Perú, continuaremos trabajando para que más mujeres y niñas participen en espacios de toma de decisión, en igualdad de género, para garantizar la mejora de su calidad de vida.