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Ante la crisis global provocada por la pandemia, miles de empresas en el Perú se han visto afectadas, sobre todo, aquellos negocios pequeños como las bodegas, que particularmente, están sufriendo más los estragos de los más de cien días de aislamiento social obligatorio.

Para impulsar la reactivación económica, el Estado creó el programa Reactiva Perú, que, según un informe del Ministerio de Economía y Finanzas, ha beneficiado a 71 553 empresas hasta el cierre de mayo. Gracias a este esfuerzo, ciertas microempresas han recibido un monto promedio de crédito de 15 000 soles.

A pesar de este esfuerzo, muchos pequeños negocios no han podido acceder al beneficio. De acuerdo con el Ministerio de la Producción (Produce), existen 3.6 millones de microempresas en el Perú, estas representan el 96.2% del total de empresas a nivel nacional. Detrás de ellas existen muchos emprendedores que ya antes de la pandemia requerían mayor acceso a crédito y otros que carecían de acceso a un sistema financiero regulado.

No cabe duda alguna de que la pandemia solo ha complicado la situación, poniendo la valla bastante alta para retomar las labores ahora que la cuarentena se ha flexibilizado. Ante esta realidad, el conocimiento de finanzas es vital para evitar cometer errores previos, así como, para planificar de forma adecuada la reactivación económica de los negocios.

Tres conceptos básicos que debes saber

Las finanzas pueden ser simples si se mantiene un orden y una adecuada planificación. Uno de los conceptos claves que todo emprendedor debe manejar es el fujo de caja, que permite tener una proyección de costos y ganancias. Se trata de un informe financiero de un periodo específico que muestra los ingresos y egresos del negocio. Esta información es fundamental para tomar decisiones sobre préstamos, inversiones y para saber actuar ante emergencias.

Otro concepto es el de liquidez, el cual se refiere todos los recursos de la empresa que se pueden convertir en dinero con el fin de cumplir con compromisos predeterminados como deudas o pago de préstamos. Finalmente, el concepto de responsabilidad tributaria es vital para cumplir con las obligaciones a nivel país y mantener el negocio de manera formal.

¡Mucho cuidado! Errores financieros comunes en época de crisis

Es normal que, ante la crisis, las personas tiendan a tomar decisiones apresuradas, pero esto no se lo puede permitir el dueño de un negocio. Cuando se tiene un emprendimiento, lo más recomendable es tomar en cuenta todos los factores y analizar bien los pros y contras antes de tomar alguna decisión que pueda afectar a la empresa.

Con el fin de prevenirlos para que no caigan en las mismas equivocaciones, Jack Burga, jefe de Inclusión Financiera de CARE Perú, indica cuatro de los errores más comunes que cometen los emprendedores y los dueños de pequeños negocios en épocas de emergencia como la actual:

  1. No conocer el interés efectivo real de su crédito.
  2. Sobrestimar su capacidad de pago y tener cuotas que el negocio no puede pagar.
  3. Mezclar el dinero del negocio con el de la familia y gastar en las necesidades de la casa. Esto provoca que luego no tengan capital de trabajo para el negocio.
  4. No renegociar márgenes de ganancia con los proveedores de productos.

Tendencias que guiarán las finanzas luego de esta pandemia

El especialista indica que, posterior a la pandemia, algunos puntos financieros que se consolidarán son el financiamiento de mediano y largo plazo, así como la mayor presencia de las Fintech y de los créditos virtuales, que hoy ya empiezan a marcar la tendencia en el mercado.

De igual forma, agrega que las tasas de interés para MYPEA del sistema financiero se mantendrán entre 30 y 40% mayormente, y que se dará una mayor exigencia en la evaluación crediticia por parte de las entidades financieras y microfinancieras.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el KitCARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

La pandemia por la COVID-19 está afectando a millones de niñas, niños y adolescentes en etapa escolar alrededor del mundo, en temas relacionados a educación, salud, seguridad y alimentación, dejando, esto último, consecuencias negativas en su nutrición.

Con motivo de la emergencia nacional y el aislamiento social, este año las clases escolares en el Perú se están dando, por primera vez, de forma remota a través de Internet, televisión y radio, con el programa “Aprendo en Casa”. Como consecuencia, muchos menores han dejado de recibir desayunos y almuerzos escolares que eran esenciales para su desarrollo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que suspender los programas de comedores escolares por la pandemia pone en peligro la seguridad alimentaria y la nutrición de las niñas y niños vulnerables. Además, debilita su capacidad para afrontar enfermedades, aumentando el riesgo de enfermar.

En ese sentido, el secretario general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, en el mundo, unos 310 millones de escolares (casi la mitad del total mundial) dependen de la escuela para tener una fuente sistemática de nutrición diaria. La falta de acceso a estos alimentos afecta el desarrollo integral de los menores y agrava las tasas preexistentes de malnutrición y anemia.

La falta de ingresos también afecta su alimentación

Otro de los problemas que afecta la nutrición de los escolares está relacionado con la reducción de ingresos debido a la pandemia. Ahora que pasan más horas en casa, las familias tienen que invertir más en su alimentación diaria; sin embargo, la emergencia ha recortado la cantidad de dinero que ganan. Según la OMS, esto provoca que reduzcan la inversión en salud y alimentación, lo cual afecta especialmente a las niñas, niños, mujeres embarazadas y madres lactantes.

Una encuesta de INEI hecha a familias de Lima Metropolitana y Callao durante la primera semana de mayo indica que un 14% de hogares no pudo comprar alimentos con alto contenido en proteínas como las carnes y el pescado. Uno de los principales motivos fue la falta de dinero (73%).

Como respuesta a esta necesidad, el servicio alimentario del Programa Nacional de Alimentación Escolar Qali Warma está entregando alimentos no perecibles, así como proteínas de origen animal y leche evaporada entera a las familias de los estudiantes, con el fin de atender a alrededor de 3 millones de estudiantes de más de 58 000 instituciones educativas públicas de todo el país. Si bien esta ayuda es esencial, el trabajo también recae sobre las madres y padres, quienes tienen ahora más responsabilidad en la alimentación de sus hijas e hijos.

¿Cómo lograr una buena alimentación en casa?

Paul Lucich, jefe de nutrición de CARE Perú, recuerda a los padres y madres que la lonchera constituye aproximadamente el 15% del aporte calórico diario. Para que las niñas, niños y adolescentes no pierdan este aporte alimentario ahora que están en casa, recomienda lo siguiente:

  • Definir un horario a media mañana y a media tarde para un refrigerio saludable, que incluya lo que idealmente una lonchera debería contener: un sándwich, una fruta y una bebida saludable como un jugo o agua de frutas o agua pura.
  • Se deben evitar los alimentos ultra procesados y golosinas.
  • En casa siempre existe la posibilidad de “estar picando” alimentos durante todo el día. Esto debe evitarse para evitar el consumo de alimentos no nutritivos o para evitar que “se llenen” y no consuman adecuadamente los alimentos principales: desayuno, almuerzo, cena.
  • Animarlos a aumentar el consumo de agua pura.

El hecho de que las niñas, niños y adolescentes pasen ahora más tiempo en casa puede ser aprovechado para inculcarles hábitos de alimentación saludable. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan, adicionalmente:

  • Enseñarles a comer frutas, verduras y productos integrales.
  • Incluir leche y productos lácteos bajos en grasa o descremados.
  • Ingerir proteínas a través de alimentos como las carnes, aves, pescado, lentejas y frijoles.
  • Servir porciones de tamaño razonable.
  • Animarlos a tener actividad física haciendo ejercicios en casa.

Sobre todo, se deben incluir alimentos ricos en hierro en la comida diaria como la sangrecita, el bazo, el hígado, el pescado de carne oscura y las carnes rojas, con el fin de prevenir la anemia. Recordemos que una dieta balanceada y saludable debe ser variada e incluir alimentos de origen animal ricos en proteínas, carbohidratos, grasas y azúcares saludables.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

En la búsqueda de nuevas formas de atender al público en este contexto de coronavirus, los pequeños negocios como las bodegas han empezado a incorporar las redes sociales y el comercio en línea para llegar a más personas y continuar sus ventas de forma segura, evitando el contacto directo con las personas.

Muchos de ellos han incluido el pago online como parte de su renovación, demostrando que la versatilidad es necesaria en los emprendimientos, sobre todo en momentos de crisis. La SUNAT estima que el comercio electrónico creció 50% e incluso, en ciertos rubros, superó el 100% durante la cuarentena. Para tener una idea, las ventas por e-commerce en el Perú sumaron más de 700 millones de soles durante la emergencia.

Las bodegas son los comercios preferidos por muchos peruanos debido a su cercanía y calidez en la atención, con el fin de mantenerse a flote, también han tenido que adaptarse. A la inclusión de redes sociales como parte de su estrategia de promoción, siguió la incorporación de las ventas online, con ellas, apareció también la necesidad del delivery.

Así, mientras la presencia en redes sociales en una oportunidad para tener más visibilidad y acercarse a viejos y nuevos clientes; el delivery es la herramienta final para cerrar las ventas.

¿Qué debo tener en cuenta para incorporar el servicio de delivery?

El delivery se ha convertido una herramienta necesaria en el mercado actual. La idea detrás es entregar un producto de forma rápida, segura y en buen estado, evitando que los consumidores salgan de casa y se expongan al virus. Negocios como los de comida rápida, bodegas con abarrotes o florerías necesitan incluirlo en sus procesos para no quedarse atrás en este contexto de emergencia.  

Antes de implementarlo, hay que tomar en cuenta lo siguiente: se necesitará una persona que atienda la página web, el Facebook o los pedidos telefónicos; también se requerirá de personal en moto o en auto para que realice la entrega; y se tendrá que comprar envases o bolsas que aseguren el buen estado y transporte de los productos.

Para tener éxito en este proceso, se debe contabilizar bien la cantidad de pedidos que se tienen al mes y según eso, contratar al personal motorizado. De igual forma, hay que establecer bien las zonas de reparto y calcular la cantidad de tiempo que demorará cada pedido, a ello, hay que agregar unos 10 o 15 minutos antes de dar la hora final aproximada al cliente, así se cubren imprevistos.

Otro punto a tener en cuenta, y quizá el más importante en cuanto a salud, es mantener un estricto proceso de seguridad y desinfección. De acuerdo con el Protocolo de bioseguridad para el reparto a domicilio de alimentos, elaborado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), se debe cumplir lo siguiente:

  • El personal de transporte debe llevar consigo mascarilla, gel desinfectante para manos y desinfectante para superficies como el alcohol.
  • Este debe lavarse y desinfectarse las manos antes de recoger el pedido.
  • El pedido debe tener un precinto de seguridad que debe estar intacto al momento de la entrega.
  • Antes de cada entrega, la unidad de transporte debe ser desinfectada, al igual que el contenedor donde se colocan los pedidos.
  • Por ninguna razón se debe ingresar a la casa del cliente. Todo el proceso se ejecuta afuera.
  • Durante la entrega, lo primero que el repartidor debe hacer es desinfectarse las manos y verificar que el cliente cuente con mascarilla.
  • Si se paga con POS, se debe desinfectar la tarjeta, el POS y el lapicero que se usa para firmar.
  • Si hay pago en efectivo, deberá recibirse y darse el vuelto en una bolsa de plástico idealmente, evitando el contacto directo.
  • Mantener en todo momento un metro y medio de distancia con el cliente y evitar tocarse los ojos, nariz o boca.
  • Una vez de vuelta, el repartidor debe desinfectar el vehículo y el contenedor, desechar la mascarilla y lavar y desinfectar sus manos.

Siguiendo estos pasos no solo proteges a las personas que trabajan contigo, sino también a tus clientes, quienes valorarán cada uno de tus esfuerzos por realizar una venta segura.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para fomentar la reactivación económica de los pequeños negocios. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que, además, trabaja el área de nutrición, reforzando la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, a la cual pueden acceder en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

Las medidas preventivas por la pandemia han generado cambios en la forma en que consumimos. El comercio electrónico se empieza a consolidar como una de las mejores formas de seguir vendiendo: a la vez que evita que las personas tengan que salir de sus casas, asegura que los emprendedores puedan elevar sus ventas.

Hay que recordar que la COVID-19 ha causado un gran impacto económico sobre los pequeños negocios. Algunos de ellos han llegado a disminuir sus ventas hasta en 80%, otros han perdido el 100% de su capital de trabajo y, en muchos casos, sus deudas originales se han multiplicado.

Como respuesta, muchos emprendedores están empezando a optar por incluir la tecnología en sus negocios para evitar más pérdidas. Algunos han optado por crear aplicativos (apps) para que más personas puedan comprar con un solo clic. Otros han aprovechado para crear páginas de Facebook y promocionar sus productos en Marketplace, una herramienta de Facebook que sirve para promover la venta de productos y servicios entre los usuarios de la red social.

¿Qué acciones concretas puedo implementar en mi bodega?

No hay duda de que, ante el contexto, es esencial que los emprendedores se reinventen. Las bodegas, en específico, deben empezar a adaptarse a “la nueva normalidad”, para ello, pueden empezar siguiendo estos consejos:

  1. Realizar las ventas utilizando las redes sociales. Facebook, por ejemplo, es una de las más conocidas y básicas; sin embargo, Instagram también posee herramientas que facilitan la muestra de productos y las transacciones.
  2. Comunicar a sus clientes sus servicios de delivery gratis para socios cercanos y por un monto superior a los 30 soles. Una estrategia efectiva es reforzar la confianza del cliente ofreciendo ciertos servicios gratuitos que creen una experiencia positiva.
  3. Crear una página web y/o en Facebook para su negocio y actualizar sus productos y ofertas. Así los podrán encontrar de forma más rápida e incluso, comprar online.
  4. Enviar sus ofertas por WhatsApp. Se trata de una de las aplicaciones más usadas actualmente, por eso, enviar semanal o mensualmente una lista de precios especiales, ayuda mantener la recordación de la marca.
  5. Para clientes muy conocidos brindar créditos para cobrarlos al fin de semana. Nuevamente, se trata de crear un ambiente de confianza y también acoplarse a la realidad económica de los usuarios.

A tener en cuenta: lecciones financieras que nos deja esta pandemia

Con el fin de que los emprendedores no cometan los mismos errores que antes, Jack Burga, jefe de inclusión financiera de CARE Perú, enumera, a continuación, cuatro lecciones que nos ha dejado la pandemia y que vale la pena tener en cuenta en adelante:

  • Es importante tener en stock la mínima cantidad posible de productos de rápido deterioro. Es decir, cuidar de no llenarse de muchos productos perecibles que, además, sean dificultosos de vender o transportar.
  • Se debe conocer bien a los clientes (sus necesidades, hábitos, la forma en que compran) e intentar mantenerlos como clientes permanentes.
  • Estar atentos a las necesidades principales de los clientes y contactarse con ellos para ofrecerles los productos o servicios.
  • Financiar el stock con productos de los proveedores y negociar márgenes y plazos de renovación y pago.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para fomentar la reactivación económica de los pequeños negocios. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que, además, trabaja el área de nutrición, reforzando la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, a la cual pueden acceder en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

La pandemia por la COVID-19 ha afectado de forma directa a miles de pequeños negocios que han tenido que paralizar o cesar totalmente sus actividades por el aislamiento social. Varios de ellos incluso han tenido que cerrar por falta de ventas y liquidez.

Para tener una idea más concreta del impacto, un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) revela que 8 de cada 10 negocios de América Latina y el Caribe están siendo fuertemente afectados por la crisis. Las empresas con menor trayectoria son las más afectadas, mientras que los emprendimientos del sector tecnológico y las empresas jóvenes más dinámicas han sido afectados en una menor medida.

La emergencia ha generado que se presenten diversas dificultades para los pequeños negocios, por ejemplo: retrasos en la producción por falta de personal, brechas para acceder a insumos por ausencia de transporte, así como, que no puedan operar a distancia y atender pedidos por Internet por falta de recursos.

Como resultado, miles de peruanos han perdido su fuente de ingresos diaria. Datos de INEI indican que, entre marzo y mayo, más de 2.3 millones de personas quedaron desempleadas solo en Lima Metropolitana. Para mantenerse durante la crisis, muchos han tenido que recurrir a préstamos o a sus ahorros. Una investigación del Instituto de Estudios Peruanos (IEP) realizada en mayo de este año, señala que el 75% de peruanos usó sus ahorros para sobrevivir a la crisis, siendo esto más frecuente entre trabajadores independientes.

¿Cómo reducir el impacto de la pandemia en mi negocio?

Con el fin de proteger los negocios y minimizar el impacto de la COVID-19, Jack Burga, jefe de inclusión financiera de CARE Perú, aconseja que lo primero que se debe hacer es buscar refinanciar las deudas, para ello, hay que fijarse en tres aspectos principales:

  1. La tasa de interés efectiva de la refinanciación.
  2. El plazo en el cual se realizará la refinanciación.
  3. La cuota mensual a pagar, que no debería ser más del 40% de la utilidad real de la empresa. Este factor es importante pues se necesitará al menos otro financiamiento para cubrir el capital perdido y lo óptimo es que esta cuota se pague con otro 40% de la utilidad. Así, finalmente se puede tener al menos un 20% para reponer el capital perdido.

Además de esto, es vital amoldarse a las nuevas tendencias del mercado en este nuevo contexto, que ahora requiere mayor presencia en redes sociales y la incorporación de comercio electrónico.

Para empresas que recién empezarán a incorporar la tecnología en sus modelos de negocio, lo recomendable es que busquen apoyo para crear una página en Facebook y manejar la comunicación por WhatsApp. Asimismo, deberían empezar de forma segura, ofreciendo productos que están embolsados y con cobranza contra entrega.

Finalmente, pueden adherirse a programas del Ministerio de Producción para llegar a más personas. En el caso de las bodegas, por ejemplo, existe el programa “Tu empresa”, que cuenta con una página y una aplicación que permiten mostrar los productos e indicar la ubicación del negocio.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para fomentar la reactivación económica de los pequeños negocios. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que, además, trabaja el área de nutrición, reforzando la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres.

El Kit consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, a la cual pueden acceder en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

La anemia y la desnutrición crónica infantil son problemas de salud pública que afectan, principalmente, a poblaciones vulnerables. En los últimos 12 años, el Perú ha logrado avances significativos en su reducción. Datos más específicos indican que, de 2007[1] a 2019[2], la desnutrición crónica infantil pasó de 28,5% a 12,2%, mientras que la anemia disminuyó de 56,8% a 40,6% en niñas y niños menores de 3 años.

Lamentablemente, la pandemia por la COVID-19 ha agudizado muchos de los problemas preexistentes, sobre todo los que tienen que ver con la alimentación saludable. La emergencia nacional y el aislamiento social han afectado a todos los peruanos en diferentes aspectos. Por un lado, el desempleo y la pobreza se han incrementado, y los servicios de salud han colapsado. Por otro lado, se ha evidenciado la fragilidad de la seguridad alimentaria en el país; una prueba de ello son los problemas en el transporte, distribución y acceso a alimentos originados por la crisis.

En este contexto, es imprescindible multiplicar los esfuerzos para evitar retrocesos en los logros ya obtenidos y reducir, además, el impacto de la pandemia en la población, sobre todo en las familias vulnerables con niños menores de 3 años y con mujeres gestantes, que requieren especial protección.

Con el fin de guiar un trabajo conjunto y organizado en la lucha por la seguridad alimentaria y por la garantía de una nutrición adecuada durante la crisis actual, la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI), exhorta a las autoridades y organizaciones a considerar las cinco líneas de trabajo siguientes:

1) Priorizar en la agenda pública, desde un enfoque de derechos, la nutrición y la dieta saludable de toda la población a nivel nacional, regional y local. Para esto, se debe considerar la diversidad de situaciones de vulnerabilidad alimentaria y priorizar a los sectores más vulnerables, como la primera infancia, adultos mayores, gestantes, comunidades nativas y población con discapacidad.

2) Atender la seguridad alimentaria nacional garantizando la producción de alimentos y su distribución. Asimismo, asegurar el acceso a una dieta saludable a partir de un ingreso mínimo universal y de la donación de canastas alimentarias balanceadas a las poblaciones en extrema pobreza.

3) Mantener la prioridad nutricional en la primera infancia, fortaleciendo la estrategia de desarrollo infantil temprano a partir de la reactivación de las atenciones integrales en el primer nivel de salud, así como de la ampliación del trabajo promocional en alimentación, nutrición y cuidado niñas, niños y gestantes.

4) Trabajar en la prevención y el manejo oportuno de las enfermedades prevalentes que contribuyen a la malnutrición de la población. Para esto, es a su vez necesario centrarse en la promoción de las buenas prácticas de alimentación, cuidado e higiene, impulsando el trabajo multisectorial con la participación de la sociedad civil organizada.

5) Mejorar la calidad y eficacia de la gestión en los temas prioritarios de atención a la nutrición de la población, potenciando estrategias innovadoras que incorporen nuevas herramientas tecnológicas para crear soluciones, así como para evaluar la situación nutricional y alimentaria. Además, se debe garantizar el presupuesto y las medidas fiscales necesarias para su funcionamiento.

La IDI se compromete a contribuir en la implementación de estos lineamientos y hace un llamado a todas las instancias del Gobierno, de la sociedad civil y del sector privado para avanzar en esta dirección. Si bien la pandemia plantea exigencias extraordinarias, también brinda la oportunidad de responder a la deuda que se tiene con las poblaciones más vulnerables, para asegurar su legítimo derecho a una nutrición y alimentación saludable.

Sobre la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI)

La Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI) es una alianza que nació en el 2006 para incidir en la lucha contra la desnutrición infantil entre los candidatos presidenciales de ese año. Hoy, está conformada por más de 10 instituciones que trabajan juntas por el mismo objetivo: un Perú libre de anemia y desnutrición.

A lo largo de estos años la IDI ha hecho visible y ha posicionado el problema de la desnutrición infantil en la agenda pública. Además, ha comprometido la voluntad de autoridades nacionales, regionales y locales para enfrentarlo y convertirlo en el eje ordenador de la articulación de los programas sociales de lucha contra la pobreza.

Actualmente, está conformada por los siguientes actores: Acción contra el Hambre, ADRA Perú, CARE Perú, CÁRITAS del Perú, ECLOSIO, Future Generations, Instituto de Investigación Nutricional, Management Sciences for Health Perú, Nutriedúcate Perú, Plan Internacional, PRISMA y World Vision Perú.

Para más información

Web: iniciativacontradesnutricion.org.pe

Facebook: IniciativaContralaDesnutricionInfantil


[1] ENDES 2007-2008

[2] ENDES 2019