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La COVID-19 ha ocasionado cambios en las economías a nivel mundial, perjudicando a muchas personas emprendedoras que buscaban salir adelante con sus emprendimientos. Esto, sumado a la desigualdad que enfrentan las mujeres, quienes representan el 43% de la fuerza agrícola de los países en desarrollo, según la FAO, ha generado que muchas de ellas tengan dificultades para sobreponerse a los desafíos generados por la pandemia.

En ese sentido, el proyecto ‘Ella Alimenta al Mundo’, que integra los componentes de la seguridad alimentaria y nutricional, busca facilitar el acceso de productoras de pequeña escala a estos recursos productivos promoviendo su inserción al mercado a través de actividades agrícolas sustentables que contribuyen al empoderamiento económico de la mujer. Este proyecto que forma parte de un programa global liderado por CARE Perú en alianza con la fundación PepsiCo, proyecta alcanzar a más de 400 mil participantes.

En su implementación las pequeñas productoras agrícolas han aprovechado los nuevos conocimientos y las habilidades adquiridas en el proyecto ‘Ella Alimenta al Mundo’ para sobreponerse a los desafíos de la pandemia, reinventarse y adaptar sus negocios a las nuevas necesidades. A un año de ejecución del proyecto, encontramos muchos casos de productoras que vienen mejorando sus capacidades productivas y habilidades comerciales.

Hoy, te contamos tres historias de mujeres que aprovecharon los recursos técnicos y el entrenamiento brindado, para sacar a esa emprendedora que llevaban dentro.

Una de las lideresas de ‘Ella Alimenta al Mundo’ en Ica, es Liduvina Rupire. Ella empezó con una pequeña producción de hortalizas con el fin de obtener ingresos económicos para su hogar.

A raíz de la cuarentena, Liduvina, con mucho esfuerzo, gracias a las capacitaciones en buenas prácticas agrícolas y al uso del sistema de riego tecnificado que implementó con el apoyo de CARE Perú, pudo generar producción suficiente para alimentar a su familia e incrementar los ingresos de su negocio. Esto, lo consiguió a través de la venta localizada de sus productos en su comunidad, ayudando a que muchas otras familias puedan comprarle de forma segura y minimizando los riesgos de contagio.

“Sin duda ha sido de gran ayuda para todos nosotros. La venta de hortalizas ha permitido un ingreso económico para nuestras familias, pero lo importante es nuestra alimentación. Actualmente, vendemos nuestras verduras a través de un grupo de WhatsApp, donde tenemos a nuestros clientes agregados, y les llevamos los pedidos sin necesidad de que ellos (clientes) abandonen sus casa”, menciona.

La segunda historia nos traslada a la zona de Manchay Bajo en el distrito de Pachacamac, considerado como el último valle verde en Lima, la localidad se caracteriza por sus lomas y su variedad de flora y fauna. En esta zona turística, Brígida Arévalo ha iniciado su camino como emprendedora. Las capacitaciones virtuales recibidas durante el aislamiento social obligatorio, la han motivado a iniciar la producción de fresas y la crianza de cuyes, productos bandera de Manchay Bajo.

El espíritu emprendedor de Brígida le ha permitido incrementar la venta de sus productos, ya que se ha sentido más preparada gracias a la formación técnica en cuanto a control de plagas, manejo de la bioseguridad en sus procesos productivos y en técnicas de venta y comercialización, además de sentirse contenta por el lote de semillas mejoradas que recibió a través del proyecto.

“Me siento bien, agradecida y satisfecha. Ahora tengo una mejor visión de las cosas que quiero hacer en el futuro. No me quiero estancar, quiero seguir creciendo con mi emprendimiento y que junto a mi familia podamos salir adelante”, señala.

La última historia de emprendimiento la protagoniza Juana López, la emprendedora del pueblo de Nueva Esperanza en el sector Cieneguillo Central de Piura. Juana ha demostrado su determinación y fortaleza, liderando la actividad de huertos verticales que ejecuta ‘Ella Alimenta al Mundo’ en su localidad.

Antes de participar del proyecto, Juana solo se dedicaba a las labores del hogar; sin embargo, las capacitaciones sobre producción de almácigos y siembra de semillas despertaron su interés y, luego de una primera siembra fallida, aprendió cómo hacer que los productos que sembraba tengan mejor calidad y estén aptos para la venta.

La pandemia de la COVID-19 encontró a Juana sin recursos económicos para comprar comida, pero con muchas ganas de progresar. Por ello, aplicó lo aprendido en las capacitaciones y comenzó a cosechar y plantar productos para su subsistencia y para la venta.

Una mujer con un puente al fondo

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“Cuando empezó la pandemia no tenía dinero para comprar comida y gracias a lo que aprendí con el proyecto ‘Ella Alimenta al Mundo’, pude alimentarme de lo que sembré. Usé toda esa comida para enfrentar la pandemia y ya comencé a vender algunos productos, como calabaza orgánica, a mis vecinos”, relata.

Ahora, además de alimentarse de sus propios productos, Juana ha generado un pequeño emprendimiento de venta de productos orgánicos, que tiene como principales clientes a sus vecinos, generando así, un ingreso económico que le permite sostener a su familia.

CARE Perú continuará desarrollando iniciativas para mejorar la seguridad alimentaria de las familias en situación de vulnerabilidad y promover los emprendimientos de mujeres productoras de pequeña escala en nuestro país.

Los invitamos a conocer más sobre el conversatorio “Mujeres Emprendedoras” aquí:

La pandemia por la COVID-19 está afectando a millones de niñas, niños y adolescentes en etapa escolar alrededor del mundo, en temas relacionados a educación, salud, seguridad y alimentación, dejando, esto último, consecuencias negativas en su nutrición.

Con motivo de la emergencia nacional y el aislamiento social, este año las clases escolares en el Perú se están dando, por primera vez, de forma remota a través de Internet, televisión y radio, con el programa “Aprendo en Casa”. Como consecuencia, muchos menores han dejado de recibir desayunos y almuerzos escolares que eran esenciales para su desarrollo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que suspender los programas de comedores escolares por la pandemia pone en peligro la seguridad alimentaria y la nutrición de las niñas y niños vulnerables. Además, debilita su capacidad para afrontar enfermedades, aumentando el riesgo de enfermar.

En ese sentido, el secretario general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, en el mundo, unos 310 millones de escolares (casi la mitad del total mundial) dependen de la escuela para tener una fuente sistemática de nutrición diaria. La falta de acceso a estos alimentos afecta el desarrollo integral de los menores y agrava las tasas preexistentes de malnutrición y anemia.

La falta de ingresos también afecta su alimentación

Otro de los problemas que afecta la nutrición de los escolares está relacionado con la reducción de ingresos debido a la pandemia. Ahora que pasan más horas en casa, las familias tienen que invertir más en su alimentación diaria; sin embargo, la emergencia ha recortado la cantidad de dinero que ganan. Según la OMS, esto provoca que reduzcan la inversión en salud y alimentación, lo cual afecta especialmente a las niñas, niños, mujeres embarazadas y madres lactantes.

Una encuesta de INEI hecha a familias de Lima Metropolitana y Callao durante la primera semana de mayo indica que un 14% de hogares no pudo comprar alimentos con alto contenido en proteínas como las carnes y el pescado. Uno de los principales motivos fue la falta de dinero (73%).

Como respuesta a esta necesidad, el servicio alimentario del Programa Nacional de Alimentación Escolar Qali Warma está entregando alimentos no perecibles, así como proteínas de origen animal y leche evaporada entera a las familias de los estudiantes, con el fin de atender a alrededor de 3 millones de estudiantes de más de 58 000 instituciones educativas públicas de todo el país. Si bien esta ayuda es esencial, el trabajo también recae sobre las madres y padres, quienes tienen ahora más responsabilidad en la alimentación de sus hijas e hijos.

¿Cómo lograr una buena alimentación en casa?

Paul Lucich, jefe de nutrición de CARE Perú, recuerda a los padres y madres que la lonchera constituye aproximadamente el 15% del aporte calórico diario. Para que las niñas, niños y adolescentes no pierdan este aporte alimentario ahora que están en casa, recomienda lo siguiente:

  • Definir un horario a media mañana y a media tarde para un refrigerio saludable, que incluya lo que idealmente una lonchera debería contener: un sándwich, una fruta y una bebida saludable como un jugo o agua de frutas o agua pura.
  • Se deben evitar los alimentos ultra procesados y golosinas.
  • En casa siempre existe la posibilidad de “estar picando” alimentos durante todo el día. Esto debe evitarse para evitar el consumo de alimentos no nutritivos o para evitar que “se llenen” y no consuman adecuadamente los alimentos principales: desayuno, almuerzo, cena.
  • Animarlos a aumentar el consumo de agua pura.

El hecho de que las niñas, niños y adolescentes pasen ahora más tiempo en casa puede ser aprovechado para inculcarles hábitos de alimentación saludable. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan, adicionalmente:

  • Enseñarles a comer frutas, verduras y productos integrales.
  • Incluir leche y productos lácteos bajos en grasa o descremados.
  • Ingerir proteínas a través de alimentos como las carnes, aves, pescado, lentejas y frijoles.
  • Servir porciones de tamaño razonable.
  • Animarlos a tener actividad física haciendo ejercicios en casa.

Sobre todo, se deben incluir alimentos ricos en hierro en la comida diaria como la sangrecita, el bazo, el hígado, el pescado de carne oscura y las carnes rojas, con el fin de prevenir la anemia. Recordemos que una dieta balanceada y saludable debe ser variada e incluir alimentos de origen animal ricos en proteínas, carbohidratos, grasas y azúcares saludables.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

El escenario que la pandemia por el COVID-19 presentó en el pico de su brote fue similar en muchos lugares del mundo:  compras compulsivas y desabastecimiento de productos de primera necesidad en los supermercados. Estas situaciones, junto a las interrupciones en las cadenas de suministro y las medidas de cuarentena, provocaron un gran desperdicio de alimentos a nivel global.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cada año, cerca de la tercera parte de los alimentos que producimos en el mundo se pierde o se desperdicia. En los países en desarrollo, un 40% de las pérdidas ocurre en las etapas después de la cosecha y procesamiento. Mientras que, en los países industrializados, el mismo porcentaje se desperdicia por los comercios minoristas y el consumidor, quienes tiran los alimentos que no son vendidos o consumidos.

El impacto que ocasiona la pérdida y el desperdicio de alimentos afecta al medio ambiente, así como a la seguridad alimentaria mundial. Con los alimentos que se pierden en América Latina y el Caribe, sólo a nivel de la venta, se podría alimentar a más de 30 millones de personas.

A través del proyecto Ella Alimenta al Mundo, desarrollado por PepsiCo y CARE, venimos contribuimos a la seguridad alimentaria y nutricional desde antes de la emergencia. Trabajamos junto a mujeres agricultoras, con el objetivo de que incrementen sus ingresos, produzcan cosechas más resistentes y sostenibles, y amplíen su acceso a oportunidades comerciales y de mejor nutrición para sus familias y comunidades.

De este modo, las mujeres beneficiadas pueden acceder a recursos para aumentar su producción, incluidos los derechos sobre la tierra, el financiamiento y los insumos agrícolas para acceder a nuevos mercados y desarrollar nuevas habilidades y técnicas de producción, contribuyendo al aprovechamiento de subproductos de la industria alimentaria.

Uno de los casos de éxito del proyecto es el de Martha Socola, presidenta de la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Salitral. La emprendedora piurana vio una oportunidad de negocio en su localidad para elaborar distintos productos a base del banano que era desechado.

foto: Martha Socola

“En Salitral hay una sobreproducción de banano que se desperdicia, por eso, decidimos capacitarnos para aprovechar todo el fruto. Así lanzamos nuestro producto ‘Banana Mix’, con el cual producimos mermeladas y jaleas orgánicas a base de banano, con mango ciruelo, tamarindo y maracuyá. Además, elaboramos postres, como alfajores y tortas de harina de banano”, señala Martha.

Al igual que Martha, muchas mujeres productoras de pequeña escala han emprendido nuevos negocios que les han permitido aumentar sus ingresos económicos y su producción, gracias a las oportunidades de desarrollo sostenible que ofrece el proyecto.

Desde CARE Perú, continuaremos desarrollando iniciativas para empoderar a las mujeres agricultoras que contribuyan a la seguridad alimentaria de las familias y comunidades en situación de vulnerabilidad .

La educación representa la base para el desarrollo sostenible en nuestro país. Súmate al proyecto Niñas con Oportunidades y ayúdanos a que miles de niñas culminen la secundaria a edad oportuna y con una educación de calidad. Dona en: https://www.care.org.pe/donar.php

La anemia es un problema de salud pública severo en el Perú que afecta, principalmente, a la niñez. Según el INEI, el 40.1% de las niñas y niños de 6 a 36 meses de edad tiene anemia, lo cual pone en riesgo su desarrollo. Algunos de los departamentos con más casos son Puno, Cusco, Huancavelica, Ucayali, Loreto, Junín, Madre de Dios y Pasco.

Un menor con anemia puede presentar palidez, cansancio, pérdida de apetito, incremento de sueño, mareos e irritabilidad. Aunque estos son los síntomas más comunes, son pocos los casos en los que estas características aparecen, por eso, la anemia es conocida como una “enfermedad silenciosa”.

De acuerdo con el Ministerio de Salud (MINSA), una de sus principales causas es el bajo consumo de hierro y su pobre calidad (la de origen vegetal). Paul Lucich, jefe de nutrición de CARE Perú, remarca que el hierro es indispensable para la formación de la hemoglobina, sustancia encargada de transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo. “En el organismo, el hierro se encuentra principalmente en la sangre, pero también en los órganos y en los músculos”, comenta.

Si bien todos necesitamos consumir alimentos ricos en hierro, es especialmente importante que lo hagan los niños menores de 3 años, ya que se encuentran en la etapa crucial del desarrollo infantil; las mujeres adolescentes, pues en este periodo inician la menstruación; y las gestantes, con el fin de prepararse para el parto.

Las consecuencias de la anemia son irreversibles

La anemia tiene diversas consecuencias negativas en la salud, tanto a nivel físico como mental. En el caso de las gestantes, aumenta las complicaciones obstétricas (hemorragia) y el riesgo de muerte para la madre y su hijo o hija; reduce la transferencia de hierro al feto, por lo que los hijos de madres anémicas tienen más probabilidades de también sufrirla; causa partos prematuros y bajo peso al nacer.

Además de esto, las consecuencias a largo plazo incluyen la afección al desarrollo psicomotor, inadecuado desarrollo cerebral, reducción de la capacidad intelectual y deterioro del estado físico. En consecuencia, muchos menores presentan problemas de aprendizaje, bajo rendimiento escolar y retraso en el crecimiento.

Prevención de la anemia: ¿Qué alimentos son ricos en hierro?

Para evitar consecuencias irreversibles, debemos prevenirla desde la gestación y en los primeros años de vida. Las futuras madres deben tener una alimentación balanceada y consumir tabletas de sulfato ferroso y ácido fólico desde las 14 semanas de embarazo. En el caso de los bebés, se debe respetar los 6 meses de lactancia materna exclusiva e iniciarla desde la primera hora del nacimiento. Posteriormente, se debe incluir alimentos ricos en hierro en la dieta diaria de niños y niñas.

Existen dos tipos de hierro: el hemínico (hem) y el no hemínico (no hem). Por un lado, el hierro hem se encuentra solo en alimentos de origen animal y es absorbido con mayor facilidad por el cuerpo, por ello, es el más recomendado. Lo podemos encontrar en el hígado, el pulmón, la sangrecita, el bazo, el pescado de carne oscura y las carnes rojas.

Por otro lado, el hierro no hem se encuentra en los alimentos de origen vegetal como las menestras (lentejas y algunos tipos de firjoles) y en hojas de color verde oscuro como las espinacas y la acelga. Este es más difícil de absorber por el cuerpo, por este motivo, necesita de alimentos con vitamina C o proteínas (como el huevo y las carnes) para mejorar su absorción.

“Mientras que aproximadamente el 25% del hierro hemínico de los alimentos se absorbe, solo el 5% del hierro no hemínico lo hace. Hay un único alimento cuyo hierro tiene un porcentaje de absorción del 50% y es la leche materna”, comenta Paul Lucich.

De igual forma, existen inhibidores que evitan que el hierro no hem sea absorbido por el cuerpo. Las bebidas como el café o el té, así como los alimentos ricos en calcio como los lácteos, son inhibidores. Esto no significa que deban dejar de consumirse por completo, solo se deben evitar junto con la comida principal.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

Mantener una alimentación balanceada es muy importante para prevenir diversos tipos de enfermedades, entre ellas, la desnutrición y la anemia. Contrario a lo que muchas personas creen, comer bastante no significa, necesariamente, comer saludable. Una alimentación es saludable cuando es variada y aporta todos los nutrientes que cada persona necesita para fortalecer su sistema y mantenerse en buen estado.

En todo el mundo, las dietas insalubres y la falta de actividad física están entre los principales factores de riesgo para la salud, según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS). En la actualidad, la alta producción de alimentos procesados y los cambios en los estilos de vida han dado como resultado que se incremente el consumo de alimentos altos en calorías, grasas, azúcares y sal, olvidando la importancia de las frutas y verduras.

Es primordial saber que la composición exacta de alimentos de una dieta equilibrada y saludable depende de los hábitos y necesidades de cada persona, así como de su contexto; sin embargo, existen principios básicos de nutrición que instan a incluir todos los grupos de alimentos en la dieta, esto es: carnes, huevo, legumbres, grasas, leche y sus derivados, frutas y verduras.

Frutas y verduras diarias para prevenir enfermedades

De acuerdo con estimaciones de la OMS, cada año podrían salvarse 1,7 millones de vidas si se aumentara lo suficiente el consumo de frutas y verduras. Ingerir estos alimentos ayuda a prevenir la carencia de micronutrientes y las enfermedades crónicas como las cardiopatías, la diabetes, el cáncer o la obesidad.

Las frutas y verduras contienen vitaminas, minerales y otros componentes esenciales para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo. La OMS aconseja consumir un mínimo de 400 gramos o cinco porciones de frutas y verduras diarias. Esta cantidad se puede cubrir si las familias acompañan cada comida con una porción de fruta y verduras de colores variados. En ese sentido, hay que:

  • Incluir verduras en todas las comidas.
  • Comer frutas frescas y verduras crudas entre comidas.
  • Elegirlas frescas según temporada y variarlas día a día.

¿Cuán importantes son las proteínas y qué alimentos las contienen?

El consumo de proteínas es fundamental para tener un cuerpo saludable. Aparte del agua, constituyen la mayor porción de sustancia de los músculos y órganos. Además, son el constituyente esencial de todas las células y sirven para reparar tejidos corporales. De acuerdo con la FAO, son necesarias para:

  • El crecimiento y el desarrollo corporal.
  • El mantenimiento y reparación del cuerpo, y para el reemplazo de tejidos desgastados o dañados.
  • Producir enzimas metabólicas y digestivas.

Las llamadas “proteínas de alto valor biológico” son aquellas que contienen aminoácidos esenciales para el organismo. Los alimentos que las contienen son los de origen animal, por ejemplo: la clara del huevo, las carnes o la leche. Durante la gestación y los primeros años de vida, cuando el crecimiento corporal es acelerado, es muy importante consumir alimentos con proteínas de este tipo.

En el caso de los alimentos de origen vegetal como los cereales, los frutos secos, las legumbres y las verduras, también otorgan proteínas al cuerpo; no obstante, poseen un escaso valor biológico.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el KitCARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios. El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

Una alimentación balanceada, sumada a una adecuada higiene, reduce los riesgos de contraer enfermedades como diabetes, cardiopatías y obesidad. Sigue estos consejos para comer de forma segura y nutritiva.

Todo lo que comemos afecta a nuestro organismo, sea de manera positiva o negativa, por eso, debemos tener especial cuidado con nuestra dieta diaria. Una buena alimentación nos protege de la malnutrición y de las enfermedades no transmisibles, tales como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes y el cáncer, como menciona la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el contexto actual de COVID-19, es todavía más importante comer bien. Aunque no se ha confirmado que determinadas dietas reduzcan las posibilidades de contagio, una alimentación balanceada contribuye, entre otros puntos, a mantener un sistema inmunológico saludable, reduciendo el impacto del virus en nuestro cuerpo.

Además, si incluimos el ejercicio diario y la ingesta de frutas y verduras, disminuiremos el riesgo de sufrir obesidad. Recordemos que las personas con diabetes, con el sistema inmunitario debilitado y con obesidad tienen mayor riesgo de presentar complicaciones por este nuevo virus.

La OMS resalta que los hábitos alimentarios saludables inician en los primeros años de vida. De hecho, la leche materna es el primer alimento nutritivo para los bebés, esta favorece a su sano crecimiento y mejora su desarrollo cognitivo. Es esencial que las niñas y niños aprendan a alimentarse de forma saludable y que conozcan los beneficios de hacerlo. Así, podrán crecer sanos y serán conscientes de la importancia de mantener una dieta balanceada también en la adultez.

Consejos para una alimentación saludable

Una alimentación adecuada y suficiente contribuye con el mantenimiento y mejora del estado de salud y nutrición. Paul Lucich, jefe de nutrición de CARE Perú, resalta que, para contar con una alimentación saludable, debemos:

  • Consumir diariamente frutas y verduras de distintos colores, y de preferencia de la estación.
  • Comer diariamente un alimento de origen animal, como carnes, vísceras, sangrecita, pescado, huevos y lácteos.
  • Incluir menestras, tanto como plato principal, como ingrediente de otras preparaciones como ensaladas.
  • Disminuir el consumo de azúcares en comidas y bebidas.
  • Consumir con moderación arroz, pan y fideos.
  • Disminuir el consumo de sal en las comidas.

Higiene para prevenir enfermedades

La higiene diaria contribuye a mantener un buen estado de salud. En ese sentido, lavarse las manos es crucial para prevenir infecciones respiratorias y diarreicas. Al hacerlo, evitamos que los microbios y virus se propaguen, incluido el causante de la COVID-19. Para hacerlo de forma correcta, debemos refregar las manos por al menos 20 segundos empleando agua y jabón. Una vez terminado este proceso, se deben secar por completo.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) indican que los momentos más importantes para lavarse las manos son antes, durante y después de preparar alimentos, antes de comer, al tratar una herida, después de ir al baño, de toser o estornudar, así como, luego de cambiar pañales, tocar animales, manipular alimentos para mascotas o tocar la basura.

Se debe tener especial cuidado con la higiene cuando se preparan alimentos. Al cocinar, debes lavarte las manos frecuentemente, en especial, después de manipular carne, aves, pescado o huevos crudos, así se evita la contaminación cruzada. De igual forma, se deben lavar bien los alimentos antes de prepararlos y desinfectar las mesas de cocina antes y después de ser usadas.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) alerta que la falta de medidas de higiene corporal puede ser causa de enfermedades como la sarna o escabiosis, la micosis o los hongos. Para evitarlo, debemos bañarnos diariamente, secar bien todas las partes del cuerpo, cambiar cada día las prendas de vestir que están en contacto con la piel, mantener las uñas limpias y cortas, y lavar el cabello con champú de forma frecuente.

No menos importante es la higiene bucal. Para evitar las caries y posibles infecciones debemos cepillar los dientes al levantarnos, antes de dormir y después de cada comida. Asimismo, evitar los excesos de golosinas entre comidas y visitar al odontólogo periódicamente.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el KitCARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

Miles de personas en Lima, Piura, Junín y Arequipa recibirán el KitCARE para la adquisición de productos esenciales, que podrán canjear a través de la plataforma móvil WabiPay, en cientos de bodegas afiliadas

La difícil situación que atravesamos por la pandemia del COVID-19, hace que muchas personas no cuenten con los medios necesarios para sostener a sus familias; por eso, CARE Perú, en alianza con Coca-Cola, ha desarrollado el KitCARE, una iniciativa que tiene el propósito de promover una adecuada nutrición a poblaciones vulnerables, y a su vez, contribuir con la reactivación económica de bodegas.

Mediante plataformas digitales, el KitCARE brinda información nutricional importante, consejos y recetas que ayuda a las y los beneficiarios a alimentarse de forma didáctica. El proyecto contempla tres entregas de créditos en Wabipay para adquirir productos de primera necesidad en bodegas cercanas afiliadas previamente. 

Las transferencias para canjear los productos en las bodegas iniciaron el lunes 10 de agosto a través de Wabicréditos en la plataforma de WabiPay. Las personas beneficiarias recibieron capacitaciones para aprender a instalar y utilizar la aplicación en sus celulares.

Tanto las familias beneficiarias como los bodegueros han sido capacitados para conocer el proceso de canje de productos en las bodegas. De igual manera, las y los beneficiarios han recibido información verificada por nuestro equipo nutricional para identificar los principales productos que deben adquirir al armar su canasta.  

“El KitCARE está diseñado para contribuir con la alimentación de una familia de 5 integrantes (al menos 2 integrantes menores de 5 años y 3 adultos), por 6 días. Esta canasta aporta alrededor de 1,210 Calorías, lo que constituye un 60% de los requerimientos calóricos diarios estimados para una persona.”, señala Lucy Harman, Gerente de Riesgos de Desastres y Respuesta a Emergencias en CARE Perú.

A través de esta iniciativa, se beneficia a 800 hogares vulnerables con un estimado de 3,200 integrantes, y a 96 hogares de Aldeas Infantiles SOS Perú que albergan a más de 620 personas. De este modo, se contribuye a aliviar la seguridad alimentaria de más de 3,800 personas en Lima, Piura, Junín y Arequipa.

“La mejor manera de trabajar propuestas es con aliados como el que hemos encontrado en
Coca-Cola Perú, juntos estamos llegando a una población identificada. Los fondos para este proyecto se van asignando a través de la aplicación Wabipay de forma digital a las participantes del proyecto, mujeres que luego hacen efectiva esta entrega canjeándola por productos de primera necesidad en bodegas cercanas. Además de atender la necesidad, también reactivamos la economía a través de estas bodegas, creando un ecosistema productivo tanto para los beneficiados como para los negocios.”, menciona Marilú Martens, Directora Nacional de CARE Perú.

Para Sandra Alencastre, Directora de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sostenibilidad de Coca-Cola Perú, la alianza con CARE Perú y la participación de la plataforma virtual Wabi fue fundamental para concretar un objetivo común y generar un mayor impacto.

“Estamos convencidos que cuando trabajamos Juntos Salimos Adelante. Gracias a esta alianza, logramos beneficiar a miles de peruanos en situación de vulnerabilidad con canastas virtuales para que adquieran productos esenciales en las bodegas cercanas a sus hogares. Asimismo, estamos agradecidos de formar parte de este programa, puesto que nos permite contribuir con la reactivación y digitalización de cientos de bodegueros y emprendedores peruanos, que encuentran en la tecnología una herramienta importante para impulsar sus negocios y canalizar la ayuda solidaria”.

De esta manera, la iniciativa permitirá dar una respuesta rápida para asistir con productos de primera necesidad a las personas más afectadas. Asimismo, fortalecerá el vínculo de CARE Perú con la población beneficiaria, estableciendo un canal de comunicación para brindarles información nutricional que aporte a su desarrollo individual y comunitario.

Si quieres conocer más del KitCARE con Coca-Cola ingresa a nuestra plataforma: http://www.kitcarecoca-cola.org.pe/

La anemia y la desnutrición crónica infantil son problemas de salud pública que afectan, principalmente, a poblaciones vulnerables. En los últimos 12 años, el Perú ha logrado avances significativos en su reducción. Datos más específicos indican que, de 2007[1] a 2019[2], la desnutrición crónica infantil pasó de 28,5% a 12,2%, mientras que la anemia disminuyó de 56,8% a 40,6% en niñas y niños menores de 3 años.

Lamentablemente, la pandemia por la COVID-19 ha agudizado muchos de los problemas preexistentes, sobre todo los que tienen que ver con la alimentación saludable. La emergencia nacional y el aislamiento social han afectado a todos los peruanos en diferentes aspectos. Por un lado, el desempleo y la pobreza se han incrementado, y los servicios de salud han colapsado. Por otro lado, se ha evidenciado la fragilidad de la seguridad alimentaria en el país; una prueba de ello son los problemas en el transporte, distribución y acceso a alimentos originados por la crisis.

En este contexto, es imprescindible multiplicar los esfuerzos para evitar retrocesos en los logros ya obtenidos y reducir, además, el impacto de la pandemia en la población, sobre todo en las familias vulnerables con niños menores de 3 años y con mujeres gestantes, que requieren especial protección.

Con el fin de guiar un trabajo conjunto y organizado en la lucha por la seguridad alimentaria y por la garantía de una nutrición adecuada durante la crisis actual, la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI), exhorta a las autoridades y organizaciones a considerar las cinco líneas de trabajo siguientes:

1) Priorizar en la agenda pública, desde un enfoque de derechos, la nutrición y la dieta saludable de toda la población a nivel nacional, regional y local. Para esto, se debe considerar la diversidad de situaciones de vulnerabilidad alimentaria y priorizar a los sectores más vulnerables, como la primera infancia, adultos mayores, gestantes, comunidades nativas y población con discapacidad.

2) Atender la seguridad alimentaria nacional garantizando la producción de alimentos y su distribución. Asimismo, asegurar el acceso a una dieta saludable a partir de un ingreso mínimo universal y de la donación de canastas alimentarias balanceadas a las poblaciones en extrema pobreza.

3) Mantener la prioridad nutricional en la primera infancia, fortaleciendo la estrategia de desarrollo infantil temprano a partir de la reactivación de las atenciones integrales en el primer nivel de salud, así como de la ampliación del trabajo promocional en alimentación, nutrición y cuidado niñas, niños y gestantes.

4) Trabajar en la prevención y el manejo oportuno de las enfermedades prevalentes que contribuyen a la malnutrición de la población. Para esto, es a su vez necesario centrarse en la promoción de las buenas prácticas de alimentación, cuidado e higiene, impulsando el trabajo multisectorial con la participación de la sociedad civil organizada.

5) Mejorar la calidad y eficacia de la gestión en los temas prioritarios de atención a la nutrición de la población, potenciando estrategias innovadoras que incorporen nuevas herramientas tecnológicas para crear soluciones, así como para evaluar la situación nutricional y alimentaria. Además, se debe garantizar el presupuesto y las medidas fiscales necesarias para su funcionamiento.

La IDI se compromete a contribuir en la implementación de estos lineamientos y hace un llamado a todas las instancias del Gobierno, de la sociedad civil y del sector privado para avanzar en esta dirección. Si bien la pandemia plantea exigencias extraordinarias, también brinda la oportunidad de responder a la deuda que se tiene con las poblaciones más vulnerables, para asegurar su legítimo derecho a una nutrición y alimentación saludable.

Sobre la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI)

La Iniciativa contra la Desnutrición Infantil (IDI) es una alianza que nació en el 2006 para incidir en la lucha contra la desnutrición infantil entre los candidatos presidenciales de ese año. Hoy, está conformada por más de 10 instituciones que trabajan juntas por el mismo objetivo: un Perú libre de anemia y desnutrición.

A lo largo de estos años la IDI ha hecho visible y ha posicionado el problema de la desnutrición infantil en la agenda pública. Además, ha comprometido la voluntad de autoridades nacionales, regionales y locales para enfrentarlo y convertirlo en el eje ordenador de la articulación de los programas sociales de lucha contra la pobreza.

Actualmente, está conformada por los siguientes actores: Acción contra el Hambre, ADRA Perú, CARE Perú, CÁRITAS del Perú, ECLOSIO, Future Generations, Instituto de Investigación Nutricional, Management Sciences for Health Perú, Nutriedúcate Perú, Plan Internacional, PRISMA y World Vision Perú.

Para más información

Web: iniciativacontradesnutricion.org.pe

Facebook: IniciativaContralaDesnutricionInfantil


[1] ENDES 2007-2008

[2] ENDES 2019

En todas las culturas y países, las mujeres siempre han asumido un rol importante como agricultoras, cosechadoras, recolectoras y ganaderas. Diariamente, mujeres de todo el mundo hacen uso de los recursos naturales, enseñan a las generaciones futuras y comparten sus conocimientos ancestrales relacionados con la biodiversidad.

Las mujeres representan entre el 60 y el 80 por ciento de toda la producción de alimentos en los países en desarrollo. Ellas contribuyen de gran manera al desarrollo sostenible de sus comunidades, así como al mantenimiento de los ecosistemas, la diversidad biológica y los recursos naturales.

Sin embargo, el reconocimiento que obtienen por sus aportes en el cuidado del medio ambiente es aún muy limitado. Promover la igualdad de género en las actividades productivas, es esencial para que puedan acceder a las mismas oportunidades económicas y participen en la toma de decisiones para la planificación y la gestión de recursos.

Ante la crisis climática y la actual emergencia sanitaria mundial, es decisivo contar con la participación total de las mujeres. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) propone un enfoque integrado que permita una distribución más equitativa de los recursos. Por ello, el cambio hacia el desarrollo es la economía verde, un conjunto de modelos de producción integral e incluyente que toma en consideración variables ambientales y sociales, que resulten en el bienestar social.

Para Alicia Castillo y los comuneros de Boca Isiriwe, la conservación del bosque va más allá de preservar la flora y la fauna. “El bosque nos da vida, por eso lo cuidamos”, afirma la lideresa. A través del proyecto “Fortalecimiento de comunidades y organizaciones indígenas de la región de Madre de Dios para el desarrollo local sostenible, defensa y abogacía de sus derechos”, el cual fue ejecutado desde el 2017 hasta diciembre del 2019, las comunidades de la reserva Amarakaeri recibieron apoyo técnico de CARE Perú y lograron impulsar su desarrollo.

De la misma forma, Cirila , una de las fundadoras de la comunidad indígena de Boca Isiriwe, además de tener una chacra y criar animales, participa de la producción sostenible de castañas. Dicha actividad económica se ha convertido en una de las principales del lugar, gracias a proyectos impulsados desde la cogestión entre el SERNANP y ECA Amarakaeri.

En Manchay Bajo, Pachacamac, Mariluz Liuya viene emprendiendo un negocio de crianza de cuyes y gallinas en su galpón de materiales reciclados, los cuales sirven como el soporte económico de su hogar. Mediante “Ella Alimenta El Mundo”, proyecto activo de CARE que busca repotenciar y revalorizar la labor de miles de mujeres en el actual mundo masculino de la agricultura y productividad, ha podido obtener herramientas para mejorar su negocio y adaptarlo a la situación actual.

En Manchay Bajo, Pachacamac, Mariluz Liuya viene emprendiendo un negocio de crianza de cuyes y gallinas en su galpón de materiales reciclados, los cuales sirven como el soporte económico de su hogar. Mediante “Ella Alimenta El Mundo”, proyecto activo de CARE que busca repotenciar y revalorizar la labor de miles de mujeres en el actual mundo masculino de la agricultura y productividad, ha podido obtener herramientas para mejorar su negocio y adaptarlo a la situación actual.

Estos ejemplos, reflejan la importante fuerza que representan millones de mujeres para la economía verde en el Perú y el mundo. Lograr revertir el impacto en el medio ambiente y generar mayor desarrollo solo será posible en la medida que más mujeres y niñas alcancen mejores condiciones de participación, trabajo equitativo y digno, y con posibilidades de gestionar ellas mismas sus medios de vida y sus territorios.

Desde CARE Perú, continuaremos trabajando para que más mujeres y niñas participen en espacios de toma de decisión, en igualdad de género, para garantizar la mejora de su calidad de vida.