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Mujeres en la Empresa

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En un colegio de Huancavelica, Yadira creó un helado de “sangrecita” para combatir la anemia, una solución innovadora que hoy la motiva y le abre las puertas a un futuro con igualdad. En el centro poblado El Tabanco, en Piura, la asociación de apicultores que preside María Ancajima creó un banco comunitario, una red de soporte económico para mujeres emprendedoras que, como ella, producen miel y algarrobina.

En otro lado del país, en Madre de Dios, Alicia Castillo empezó a producir castañas, una alternativa prometedora y sostenible para desarrollar la economía en la comunidad nativa de Boca Isiriwe. En Tumbes, en otro momento, Angélica Córdova se integró a un proyecto para prevenir la propagación del Zika, de tal modo que ella, su familia y su comunidad están ahora más preparadas para responder ante eventuales emergencias.

Como ha ocurrido a lo largo de 50 años de actividades en Perú, CARE ha tenido la oportunidad de impulsar y acompañar miles de estas historias de cambio individual y colectivo. Las principales protagonistas han sido niñas, adolescentes y mujeres que decidieron enfrentarse a la desigualdad y a la exclusión, que levantaron la voz contra un orden social que no las favorece.

Ellas desafiaron la inequidad y la marginación para convertirse en artífices de sus destinos, en gestoras del cambio.

“A través de la cosecha sostenible de castañas lidero un movimiento de conservación de los bosques y trabajo por el desarrollo de la comunidad. El bosque nos da vida, por eso lo cuidamos”. – Alicia Castillo

“Aprender sobre emprendimiento y crear uno propio con mis amigos me ayudó mucho a encontrar la motivación que necesitaba. Para mí esto es solo el comienzo”. – Yadira

“El banco comunitario nos ha ayudado enormemente y nuestros miembros lo están utilizando para invertir en activos. Confiamos el uno en el otro”. – María Ancajima

Durante este medio siglo de arduo trabajo, CARE ha estado siempre al lado de mujeres que conquistaron mayor independencia económica, que rompieron el círculo de pobreza con sus familias; al lado también de niñas empoderadas que hoy acceden a educación con enfoque de género, que reclaman espacios libres de violencia.

«Niñas con oportunidades», «Educación para el desarrollo y la inclusión financiera», «Aprendemos + Crecemos y Emprendemos siempre» y «EducoFinanzas» son algunas de las iniciativas de CARE que han sumado en la construcción de un Perú más igualitario.

En el camino de cada proyecto, las participantes sin duda han encontrado dificultades diversas, pero también han conocido la enorme satisfacción de saber que pueden transformar sus entornos. Son ellas la confirmación de que el desarrollo puede y debe, con las sinergias adecuadas, superar las fronteras de las buenas intenciones para crear realidades alcanzables.

Las cifras que resumen todas esas historias deben ser siempre leídas en esa dimensión humana, porque detrás de cada número hay un sinfín de emociones y experiencias de personas reales, con sonrisas únicas y sueños que nunca más volverán a parecer imposibles.

4 ‘043,000 personas alcanzadas en 33 proyectos ejecutados durante 2019. El 56% de las beneficiarias fueron mujeres.

274,000 estudiantes recibieron asesoría en finanzas y diseño de proyectos de emprendimiento en Arequipa, La Libertad, Lambayeque y Junín (2016-2020)

37,659 mujeres y niñas beneficiadas por proyectos de desarrollo e inclusión económica en 2018.

29,567 niñas alcanzadas de forma directa por proyectos ejecutados durante 2015

200,000 créditos entregados a pequeños empresarios y mujeres asociadas entre 1984-2002 a través del a financiera Edyficar, fundada por CARE

Intervenciones orientadas al desarrollo: el origen

Cuando CARE llegó al Perú el 31 de agosto de 1970, el país luchaba por sobreponerse a la devastación que dejó el terremoto de Áncash. Por la naturaleza y magnitud de la tragedia, la intervención demandó desde el inicio el compromiso de realizar un trabajo permanente, con altas dosis de empatía y con una visión de futuro que trascendiera la sola reconstrucción.  

Con esa perspectiva, además de la ayuda humanitaria y la rehabilitación de infraestructura, CARE empezó a promover el fortalecimiento de capacidades entre autoridades locales y organizaciones sociales. Desde entonces, esta línea de trabajo se ha mantenido vigente, aunque ahora con un enfoque más amplio, alineado a las nuevas necesidades del país, a la crisis climática global y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Solo en la última década, Perú ha sufrido grandes crisis y emergencias que prueban la urgencia de fortalecer la capacidad de respuesta en este ámbito, colocando el énfasis en la prevención y en la atención prioritaria de las poblaciones más vulnerables. El Niño Costero de 2017, la migración venezolana, la constante amenaza del Zika son algunos ejemplos.

Por eso es que CARE, con el apoyo de donantes y aliados estratégicos, implementó proyectos como «Alma Llanera», «Somos Chamos», «Juntos ante el Zika» y «Vamos Piuranos», que responden a la necesidad de conseguir resultados rápidos en contextos cada vez más difíciles y amenazantes. Detrás de estos números también hay historias con nombres y apellidos:

1 ‘856,809 habitantes de la región Piura beneficiados por planes de reducción de riesgo

267,011 personas alcanzadas con mensajes de prevención de la campaña “Juntos ante el ZIKA” en Cajamarca (Jaén), Lambayeque, Piura y Tumbes.

9,979 migrantes venezolanos recibieron ayuda humanitaria

85,000 familias atendidas por acciones de respuesta (ayuda humanitaria y recuperación temprana) ante la emergencia por el Niño Costero 2017

65,500 personas atendidas en la fase de respuesta inmediata al sismo de Pisco en 2007

En la actualidad, CARE no es ajena a la pandemia desatada por el coronavirus, que en muchos sentidos ha expuesto con crudeza las mortales consecuencias de la desigualdad. Conmemorar 50 años de vida como organización, en este contexto, supone en sí mismo un llamado a renovar el compromiso, siempre con la firme y sincera esperanza de que es posible, trabajando juntos, construir un mundo mejor.

Las mujeres emprendedoras que viven en estado vulnerable han demostrado que pueden contribuir a la resiliencia y la recuperación económica de la comunidad durante y después de esta crisis, cuando cuentan con el apoyo adecuado.  

Con nuestro programa Mujeres en la Empresa, respaldado por la Fundación H&M, las emprendedoras han probado que están comprometidas con sus negocios y que representan la  mayor oportunidad de crecimiento económico. En un escenario de potencial completo, en el que las mujeres tienen igualdad de oportunidades en el mercado laboral, la investigación ha demostrado que se podrían agregar $ 28 billones, o 26%, al PIB mundial anual en el 2025.

A nivel mundial, las mujeres con las que trabajamos han demostrado su talento empresarial, y su éxito significa que pueden apoyar a sus familias e incluso sacar a comunidades enteras de la pobreza.   Como lo señala Narcisa beneficiaria del proyecto, «Quiero que la gente sepa que las mujeres pueden comenzar y expandir sus propios negocios y contribuir a sus comunidades».

El rol de los responsables de tomas de decisiones es importante para apoyar a las pequeñas y microempresas. Por  ello, compartimos estas recomendaciones que las ayudarán a desarrollar su potencial:

  • Invierte en el desarrollo de habilidades: Apoya a las mujeres con capacitación en gestión empresarial efectiva, gestión y confianza y habilidades sociales para ayudarlas a avanzar en sus negocios y hacer valiosas contribuciones a sus familias, comunidades y economías.
  • Escucha a las mujeres: Fortalece la visibilidad de las mujeres, su voz colectiva y su representación. Trabaja con mujeres y participa en el desarrollo de programas. Invierte en cambiar los estereotipos que limitan a las mujeres en sus opciones.
  • Invierte en apoyo de pares: Apoya el desarrollo de grupos y redes de mujeres para fortalecer el empoderamiento y la autonomía de las mujeres. El apoyo entre pares también puede promover el acceso a las finanzas, el conocimiento y las habilidades financieras.
  • Mejora la inclusión financiera: Desarrolla productos y servicios financieros específicos de género. Por ejemplo, elimina los requisitos de garantía u ofrece soluciones alternativas, como préstamos basados ​​en transacciones y actividades de grupos de ahorro.
  • Involucra a hombres y niños: Los hombres son socios indispensables para promover la autonomía y el empoderamiento de las mujeres, al compartir tareas domésticas no remuneradas, apoyar el desarrollo empresarial y mejorar el acceso de las mujeres a los mercados, productos y servicios.
  • Mejora el entorno empresarial para las mujeres: Trabaja con los gobiernos locales, regionales y nacionales para asignar fondos, aumentar la participación en la toma de decisiones, mejorar la accesibilidad para las mujeres, como procesos de registro de empresas más accesibles y un mejor acceso a los mercados.
  • Respalda el caso de negocios y contribuya a la base de conocimiento: Reúne evidencia sobre creación de valor y desarrollo de negocios, y recopila datos de género y edad sobre emprendimiento.

El desarrollo empresarial de las mujeres proporciona una salida a la pobreza en las comunidades, promueve la igualdad de género y mejora los derechos de las mujeres. En CARE Perú, reafirmamos nuestro compromiso por el desarrollo e inclusión económica de la mujer, empoderándolas para que desarrollen negocios competitivos y viables.

Entre las economías a las que está impactando la COVID-19, los pequeños negocios de mujeres han sido uno de los grupos más golpeados, afectando décadas de progreso en la igualdad de género. Debido a la pérdida de ingresos y al aumento de desempleo, muchas mujeres están riesgo de caer en la pobreza. Para las mujeres emprendedoras en comunidades de bajos recursos, las consecuencias son desproporcionadamente duras.

A pesar de las terribles consecuencias de la pandemia, muchas mujeres ya han experimentado crisis antes, como guerras, epidemias o desastres naturales. Por ese motivo, han desarrollado una gran capacidad de resiliencia y ahora buscan formas de adaptarse y diversificar sus negocios para superar la emergencia.

En CARE, sabemos que las mujeres emprendedoras pueden contribuir a la resiliencia de sus comunidades y a la restauración económica si cuentan con el apoyo adecuado. La campaña “Women Mean Business” de CARE en Países Bajos donde también participó CARE Perú, pone a las mujeres empresarias en el centro de atención y muestra por qué ahora más que nunca es esencial invertir en ellas.

A través del informe “Women Mean Business” presentamos nuevos datos, que demuestran que los ingresos comerciales diarios de las participantes del programa han aumentado al rededor del 91% en todos los países. Desde el 2014, el programa Mujeres en la Empresa de CARE, financiado por la Fundación H&M, ha apoyado a casi 270 000 mujeres, incluido el acceso a financiamiento, habilidades y un entorno empresarial mejorado.

Las mujeres que participan del programa en todo el mundo han confirmado su talento empresarial, a pesar de crecer en contextos difíciles. Hoy pueden mantener a sus familias e incluso liberar a toda su comunidad de la pobreza gracias a su éxito. No obstante, este progreso ahora está amenazado por la pandemia.

Con el programa Mujeres en la Empresa, hemos identificado cinco elementos clave que tienen un impacto muy positivo tanto en el desarrollo empresarial como en los derechos de las mujeres. En combinación con un enfoque flexible y una capacidad innovadora, se ha probado la efectividad de estos elementos: Fortalecer sus habilidades; Mejorar el entorno empresarial, Involucrar a hombres y niños, Facilitar el acceso a las finanzas y al capital, Estimular el poder de grupos y redes.

Desde CARE Perú, continuaremos trabajando para brindar oportunidades a más mujeres emprendedoras, a  través de proyectos que les proporcionen las herramientas para incrementar sus ingresos económicos y el acceso a recursos financieros de manera sostenible.