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Cuando hablamos de educación integral y de calidad, muchas veces olvidamos una parte fundamental en la formación de niñas, niños y adolescentes: las habilidades socioemocionales. Estas constituyen una pieza clave para que aprendan a conocer lo que sienten y a transmitirlo de manera adecuada, sentando las bases para establecer relaciones sanas, interactuar de forma apropiada y ser mejores ciudadanos.

Según el programa Colaborativo para el Aprendizaje Académico, Social y Emocional (CASEL) el aprendizaje socioemocional se define como el proceso a través del cual se adquieren y aplican los conocimientos, las habilidades y las actitudes para desarrollar identidades saludables, manejar las emociones y lograr metas, sentir y mostrar empatía, mantener relaciones de apoyo y tomar decisiones responsables.

Maclovio Olivares, jefe de educación de CARE Perú, resalta que, entre ellas, deben trabajarse la responsabilidad, metas personales, emociones, autocontrol, perseverancia, autoeficiencia, organización del tiempo, sociabilidad, respeto, pensamiento crítico, autoconfianza, autoestima y habilidades comunicativas. Todas ellas necesarias para formar a adolescentes responsables emocional y socialmente.

¿Por qué es necesario incorporar estas habilidades en la educación?

Estas habilidades son esenciales para la educación, la vida y el desarrollo humano. Tal como lo confirma el programa CASEL, las diversas investigaciones han comprobado que trabajar habilidades socioemocionales deja los siguientes beneficios:

  • Mejora de las habilidades sociales y emocionales, actitudes, relaciones, desempeño académico y percepciones del ambiente escolar y del aula de los estudiantes.
  • Disminución de la ansiedad, problemas de conducta y el uso de sustancias.
  • Mejoras a largo plazo en las habilidades, actitudes, comportamiento prosocial y rendimiento académico de los estudiantes.

Definitivamente, son la base para lograr éxito en la escuela y en la vida, pues permiten formar adultos responsables, respetuosos y autosuficientes, que son capaces no solo de alcanzar sus metas, sino también de entender las necesidades ajenas y de contribuir como ciudadanos para alcanzar un país mejor y más igualitario.

Ante la gran brecha de género y la desigualdad educativa, que afecta principalmente a zonas rurales del país, es vital hacer foco en las niñas y adolescentes, quienes necesitan estar mejor preparadas. Con el fin de lograr a su desarrollo integral, CARE Perú viene desarrollando desde el 2016 el proyecto Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes (mujeres) de zonas rurales del país culminen la secundaria con habilidades para la vida.

Para lograrlo, trabajamos en conjunto con el Estado, los docentes, las escolares y sus familias. A través de 3 módulos, las estudiantes aprenden sobre educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico. De esta forma, se les brinda las herramientas necesarias para que puedan cumplir su plan de vida y tengan acceso a mejores oportunidades una vez graduadas de la escuela.

Docentes y estudiantes: un trabajo conjunto

Para todo esto, el rol del docente es clave, pues es el encargado de transferir los conocimientos, tiene una visión más completa de las fortalezas y debilidades de cada estudiante y es un agente de cambio en el aula. Niñas con Oportunidades hace hincapié en esto, empoderando y capacitando a maestros y maestras en estos temas para que desarrollen el currículo del programa durante todo el año escolar con sus estudiantes.

“Trabajamos muy de la mano con docentes de ciencias sociales y tutoría para habilidades socioemocionales y educación sexual integral; y con profesores de educación para el trabajo para el eje de empoderamiento económico. Al final, todos ganan, el profesor aprende estrategias para desarrollar mejor sus enseñanzas, la UGEL lo certifica y las niñas y familias se benefician”, comenta Maclovio Olivares, jefe del proyecto.

Sobre la educación socioemocional, Olivares añade que “los niños y niñas del país necesitan ser escuchados, sentirse valorados, ser autónomos y desarrollar habilidades en ciudadanía, por eso, nuestro currículo en Niñas con Oportunidades va desde el lado más blando con habilidades emocionales y educación sexual integral hasta darles el empoderamiento económico para que tengan un plan de vida que puedan cumplir”. Así, al terminar el colegio pueden tener una meta clara y las herramientas básicas para alcanzarla.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 121 millones de niñas, niños y adolescentes en el mundo nunca han ido a la escuela o la han abandonado. La pobreza y la falta de recursos son unas de las principales razones. Muchos de ellos se ven obligados a trabajar para sacar adelante a sus familias y, en el caso de las mujeres, enfrentan, además, la desigualdad de género.

Las niñas y adolescentes empiezan a asumir responsabilidades que no les corresponden, como cuidar a sus hermanos, dedicarse únicamente a labores domésticas, a cuidar o pastar el ganado, etc. Todo esto trae como resultado que dejen el colegio, repitan, aprendan muy poco y que se eleven las tasas de embarazo adolescente.

Un informe del Banco Mundial indica que, en los países de ingreso bajo, menos de dos tercios de las niñas termina la escuela primaria y solo una de cada tres completa el primer ciclo de la escuela secundaria. Esto afecta también su futuro, pues, en promedio, las mujeres con educación secundaria ganan casi el doble que las mujeres que no han recibido ningún tipo de educación.

Las brechas de género truncan los sueños de las niñas peruanas

En el Perú, la desigualdad educativa tiene que ver con factores como el género, los ingresos familiares y el área de residencia. Según Unicef, los menores que viven en zonas urbano marginales y rurales se enfrentan a más obstáculos para culminar sus estudios escolares, en comparación con aquellos que viven en zonas urbanas. Si a esto le sumamos la violencia de género, las niñas y adolescentes de zonas rurales resultan siendo las más afectadas.

Ellas no solo deben enfrentar la falta de recursos, sino también los estereotipos y la falta de apoyo emocional. Muchas hacen largos recorridos diarios para llegar a las escuelas, las mismas que suelen carecer de una infraestructura adecuada y de profesores capacitados en temas básicos como sexualidad, soporte socioemocional e igualdad de género.

“Usualmente la niña no tiene voz, no se le da oportunidad de participar. Esto hace que los patrones que ya venían con ella se arraiguen más y se sientan invisibles: están siempre calladas, no participan y aunque puedan pasar miles de cosas, nadie las toma en cuenta”, comenta Maclovio Olivares, jefe de educación de CARE Perú.

Consecuencias de la desigualdad educativa

De acuerdo con Unesco, las diferencia en el acceso a la educación y las grandes disparidades en los resultados de aprendizaje traen consecuencias negativas como una economía más lenta y mayor riesgo de conflicto violento. Además, provoca que, especialmente las niñas, no puedan cumplir sus proyectos de vida y terminen con aspiraciones mínimas, resignándose a labores domésticas.

La falta de infraestructura y de un currículo adecuado hace que crezcan en un ambiente inseguro, calladas, con baja autoestima y sin desarrollar su potencial real. La inequidad educativa las afecta también a largo plazo, impidiendo que accedan a un trabajo digno y que cumplan su plan de vida.

Para Maclovio Olivares, la consecuencia principal es la continuidad de la pobreza. “Todo eso conlleva a que no tengan oportunidades para la vida, la continuidad de estudios es menos posible, hay mayor riesgo de embarazo adolescente porque están más propensas a ser violentadas, a repetir patrones sociales de la familia, y sus hijos e hijas probablemente pasen lo mismo. Ellas necesitan ser escuchadas, sentirse importantes y desarrollar su potencial”, comenta.

Niña con Oportunidades: Un programa que cambia vidas

CARE Perú viene trabajando desde el 2016 en el programa Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes (mujeres) de zonas rurales del país culminen la secundaria con habilidades para la vida. A través de 3 módulos dictados durante todo el año escolar, se abarcan los temas de educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico.

Más de 15 000 estudiantes ya se han beneficiado con el proyecto, que este año funciona de forma virtual en las regiones de Amazonas, Lambayeque, Cajamarca y Huancavelica. De esta manera, reafirmamos nuestro compromiso de apostar por la educación integral con el fin de lograr mejores oportunidades para niñas y adolescentes de todo el país.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.

La pandemia por la COVID-19 está afectando a millones de niñas, niños y adolescentes en etapa escolar alrededor del mundo, en temas relacionados a educación, salud, seguridad y alimentación, dejando, esto último, consecuencias negativas en su nutrición.

Con motivo de la emergencia nacional y el aislamiento social, este año las clases escolares en el Perú se están dando, por primera vez, de forma remota a través de Internet, televisión y radio, con el programa “Aprendo en Casa”. Como consecuencia, muchos menores han dejado de recibir desayunos y almuerzos escolares que eran esenciales para su desarrollo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que suspender los programas de comedores escolares por la pandemia pone en peligro la seguridad alimentaria y la nutrición de las niñas y niños vulnerables. Además, debilita su capacidad para afrontar enfermedades, aumentando el riesgo de enfermar.

En ese sentido, el secretario general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, en el mundo, unos 310 millones de escolares (casi la mitad del total mundial) dependen de la escuela para tener una fuente sistemática de nutrición diaria. La falta de acceso a estos alimentos afecta el desarrollo integral de los menores y agrava las tasas preexistentes de malnutrición y anemia.

La falta de ingresos también afecta su alimentación

Otro de los problemas que afecta la nutrición de los escolares está relacionado con la reducción de ingresos debido a la pandemia. Ahora que pasan más horas en casa, las familias tienen que invertir más en su alimentación diaria; sin embargo, la emergencia ha recortado la cantidad de dinero que ganan. Según la OMS, esto provoca que reduzcan la inversión en salud y alimentación, lo cual afecta especialmente a las niñas, niños, mujeres embarazadas y madres lactantes.

Una encuesta de INEI hecha a familias de Lima Metropolitana y Callao durante la primera semana de mayo indica que un 14% de hogares no pudo comprar alimentos con alto contenido en proteínas como las carnes y el pescado. Uno de los principales motivos fue la falta de dinero (73%).

Como respuesta a esta necesidad, el servicio alimentario del Programa Nacional de Alimentación Escolar Qali Warma está entregando alimentos no perecibles, así como proteínas de origen animal y leche evaporada entera a las familias de los estudiantes, con el fin de atender a alrededor de 3 millones de estudiantes de más de 58 000 instituciones educativas públicas de todo el país. Si bien esta ayuda es esencial, el trabajo también recae sobre las madres y padres, quienes tienen ahora más responsabilidad en la alimentación de sus hijas e hijos.

¿Cómo lograr una buena alimentación en casa?

Paul Lucich, jefe de nutrición de CARE Perú, recuerda a los padres y madres que la lonchera constituye aproximadamente el 15% del aporte calórico diario. Para que las niñas, niños y adolescentes no pierdan este aporte alimentario ahora que están en casa, recomienda lo siguiente:

  • Definir un horario a media mañana y a media tarde para un refrigerio saludable, que incluya lo que idealmente una lonchera debería contener: un sándwich, una fruta y una bebida saludable como un jugo o agua de frutas o agua pura.
  • Se deben evitar los alimentos ultra procesados y golosinas.
  • En casa siempre existe la posibilidad de “estar picando” alimentos durante todo el día. Esto debe evitarse para evitar el consumo de alimentos no nutritivos o para evitar que “se llenen” y no consuman adecuadamente los alimentos principales: desayuno, almuerzo, cena.
  • Animarlos a aumentar el consumo de agua pura.

El hecho de que las niñas, niños y adolescentes pasen ahora más tiempo en casa puede ser aprovechado para inculcarles hábitos de alimentación saludable. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan, adicionalmente:

  • Enseñarles a comer frutas, verduras y productos integrales.
  • Incluir leche y productos lácteos bajos en grasa o descremados.
  • Ingerir proteínas a través de alimentos como las carnes, aves, pescado, lentejas y frijoles.
  • Servir porciones de tamaño razonable.
  • Animarlos a tener actividad física haciendo ejercicios en casa.

Sobre todo, se deben incluir alimentos ricos en hierro en la comida diaria como la sangrecita, el bazo, el hígado, el pescado de carne oscura y las carnes rojas, con el fin de prevenir la anemia. Recordemos que una dieta balanceada y saludable debe ser variada e incluir alimentos de origen animal ricos en proteínas, carbohidratos, grasas y azúcares saludables.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.