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embarazo adolescente

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Para lograr un desarrollo integral se necesita educación sexual de calidad en la escuela. Problemas como el embarazo adolescente y la violencia sexual podrían reducirse gracias a la ESI.

La Educación Sexual Integral (ESI) ha generado mucha controversia en el país. Aunque tiene detractores, la realidad es que es necesaria para el desarrollo de niñas, niños y adolescentes. Según la Unesco, forma parte de una educación completa a la que todo ser humano tiene derecho, ya que proporciona competencias y habilidades para la vida.

La inclusión del enfoque de género que incluye educación sexual en el currículo nacional de educación es una prioridad para el Gobierno actual. De hecho, según Defensoría del Pueblo, en el 2016 el Comité de los Derechos del Niño recomendó al Estado peruano hacer frente al problema del elevado número de embarazos de adolescentes con el acceso a una educación en materia de salud sexual y reproductiva.

El enfoque de género no solo cumple con esto, sino que promueve la igualdad de género, eliminando patrones machistas y empoderando a las mujeres. Una educación integral no solo debe enfocarse en la parte cognitiva, también debe incluir aprendizajes para el desarrollo físico, social y emocional de las niñas, niños y adolescentes, brindando herramientas para la vida que les permitan enfrentar los retos diarios, tomar mejores decisiones y armar un plan de vida estructurado.

Beneficios de incorporar la ESI

Todos tenemos derecho a vivir una sexualidad libre y segura. En ese sentido, los beneficios de la ESI son diversos. Por un lado, ayuda a prevenir casos de violencia sexual, ya que los escolares aprenden a identificar señales negativas, conocen sus derechos y son empoderados para tomar decisiones informadas.

Esto es vital sobre todo en nuestro país, donde la violencia de género afecta cada día a cientos de mujeres. Datos del MIMP indican que solo en 2019 los Centros de Emergencia Mujer atendieron más de 16 000 casos de violencia sexual, siendo las más afectadas menores de edad (68.7%).

Por otro lado, ayuda a reducir las tasas de embarazo adolescente brindando herramientas de prevención. Esto es fundamental sobre todo si tenemos en cuenta que el 12,6% de adolescentes peruanas de 15 a 19 años ya estuvo alguna vez embarazada. De hecho, esta es una de las razones por las que suelen abandonar la escuela y se quedan sin oportunidades a futuro.

De igual forma, la ESI enseña sobre planificación familiar, muy importante para que tengan un plan de vida estructurado. En el Perú, el 23,9 % de mujeres de 15 a 49 años del área rural actualmente unidas no usan ningún método de planificación familiar, según la ENDES 2019.

Otro punto a tener en cuenta es la desinformación actual. La mayoría de adolescentes recurre a Internet para encontrar información sobre temas sexuales. Ahí, muchos datos no son verificados, están incompletos y son poco seguros. Por esta razón, es necesario que aprendan, desde el colegio y guiados por un profesor o profesora capacitada, todo lo que concierne a mantener una vida sexual saludable.

Niñas con Oportunidades: Educación sexual en zonas rurales

Con el fin de lograr que las adolescentes de zonas rurales culminen el colegio a tiempo y aprendan habilidades para la vida, CARE Perú trabaja el programa Niñas con Oportunidades, que articula tres módulos básicos para su desarrollo: educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico.

Particularmente, el módulo de ESI es relevante para su salud y su futuro. Aquí, aprenden sobre el cuidado y prevención de enfermedades, planificación familiar, igualdad de oportunidades y a cómo vivir una sexualidad libre de violencia. Todos temas vitales para su desarrollo, más aún si tenemos en cuenta que en el área rural, el 22,7% de las adolescentes ya son madres o han estado embarazadas alguna vez, poco más del doble que aquellas que viven en el área urbana (10,1%), según la ENDES 2019.

Enfocarnos en las niñas de zonas rurales es fundamental ya que son las que padecen más desventajas a nivel económico y social para acceder a educación de calidad. Cifras de Unesco indican que 16 millones de niñas de entre 6 y 11 años nunca irán a la escuela primaria, el doble que los niños.

Por todo esto, Niñas con Oportunidades funciona desde 2016 para que ellas puedan acceder a la educación que merecen y reciban todas las herramientas para enfrentar la vida diaria. Así, podrán conocerse, aprender sus derechos, planificar su vida, alcanzar sus sueños y ser Dueñas de su Historia.

Súmate a nosotros y ayúdanos a seguir construyendo un país con igualdad de oportunidades. Únete al reto por la educación y sigue colaborando para que más niñas y adolescentes de zonas rurales puedan cambiar su futuro.

Nuestros números de cuenta:

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Si tienes alguna consulta, no dudes en escribirnos.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 121 millones de niñas, niños y adolescentes en el mundo nunca han ido a la escuela o la han abandonado. La pobreza y la falta de recursos son unas de las principales razones. Muchos de ellos se ven obligados a trabajar para sacar adelante a sus familias y, en el caso de las mujeres, enfrentan, además, la desigualdad de género.

Las niñas y adolescentes empiezan a asumir responsabilidades que no les corresponden, como cuidar a sus hermanos, dedicarse únicamente a labores domésticas, a cuidar o pastar el ganado, etc. Todo esto trae como resultado que dejen el colegio, repitan, aprendan muy poco y que se eleven las tasas de embarazo adolescente.

Un informe del Banco Mundial indica que, en los países de ingreso bajo, menos de dos tercios de las niñas termina la escuela primaria y solo una de cada tres completa el primer ciclo de la escuela secundaria. Esto afecta también su futuro, pues, en promedio, las mujeres con educación secundaria ganan casi el doble que las mujeres que no han recibido ningún tipo de educación.

Las brechas de género truncan los sueños de las niñas peruanas

En el Perú, la desigualdad educativa tiene que ver con factores como el género, los ingresos familiares y el área de residencia. Según Unicef, los menores que viven en zonas urbano marginales y rurales se enfrentan a más obstáculos para culminar sus estudios escolares, en comparación con aquellos que viven en zonas urbanas. Si a esto le sumamos la violencia de género, las niñas y adolescentes de zonas rurales resultan siendo las más afectadas.

Ellas no solo deben enfrentar la falta de recursos, sino también los estereotipos y la falta de apoyo emocional. Muchas hacen largos recorridos diarios para llegar a las escuelas, las mismas que suelen carecer de una infraestructura adecuada y de profesores capacitados en temas básicos como sexualidad, soporte socioemocional e igualdad de género.

“Usualmente la niña no tiene voz, no se le da oportunidad de participar. Esto hace que los patrones que ya venían con ella se arraiguen más y se sientan invisibles: están siempre calladas, no participan y aunque puedan pasar miles de cosas, nadie las toma en cuenta”, comenta Maclovio Olivares, jefe de educación de CARE Perú.

Consecuencias de la desigualdad educativa

De acuerdo con Unesco, las diferencia en el acceso a la educación y las grandes disparidades en los resultados de aprendizaje traen consecuencias negativas como una economía más lenta y mayor riesgo de conflicto violento. Además, provoca que, especialmente las niñas, no puedan cumplir sus proyectos de vida y terminen con aspiraciones mínimas, resignándose a labores domésticas.

La falta de infraestructura y de un currículo adecuado hace que crezcan en un ambiente inseguro, calladas, con baja autoestima y sin desarrollar su potencial real. La inequidad educativa las afecta también a largo plazo, impidiendo que accedan a un trabajo digno y que cumplan su plan de vida.

Para Maclovio Olivares, la consecuencia principal es la continuidad de la pobreza. “Todo eso conlleva a que no tengan oportunidades para la vida, la continuidad de estudios es menos posible, hay mayor riesgo de embarazo adolescente porque están más propensas a ser violentadas, a repetir patrones sociales de la familia, y sus hijos e hijas probablemente pasen lo mismo. Ellas necesitan ser escuchadas, sentirse importantes y desarrollar su potencial”, comenta.

Niña con Oportunidades: Un programa que cambia vidas

CARE Perú viene trabajando desde el 2016 en el programa Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes (mujeres) de zonas rurales del país culminen la secundaria con habilidades para la vida. A través de 3 módulos dictados durante todo el año escolar, se abarcan los temas de educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico.

Más de 15 000 estudiantes ya se han beneficiado con el proyecto, que este año funciona de forma virtual en las regiones de Amazonas, Lambayeque, Cajamarca y Huancavelica. De esta manera, reafirmamos nuestro compromiso de apostar por la educación integral con el fin de lograr mejores oportunidades para niñas y adolescentes de todo el país.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.