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Para lograr un desarrollo integral se necesita educación sexual de calidad en la escuela. Problemas como el embarazo adolescente y la violencia sexual podrían reducirse gracias a la ESI.

La Educación Sexual Integral (ESI) ha generado mucha controversia en el país. Aunque tiene detractores, la realidad es que es necesaria para el desarrollo de niñas, niños y adolescentes. Según la Unesco, forma parte de una educación completa a la que todo ser humano tiene derecho, ya que proporciona competencias y habilidades para la vida.

La inclusión del enfoque de género que incluye educación sexual en el currículo nacional de educación es una prioridad para el Gobierno actual. De hecho, según Defensoría del Pueblo, en el 2016 el Comité de los Derechos del Niño recomendó al Estado peruano hacer frente al problema del elevado número de embarazos de adolescentes con el acceso a una educación en materia de salud sexual y reproductiva.

El enfoque de género no solo cumple con esto, sino que promueve la igualdad de género, eliminando patrones machistas y empoderando a las mujeres. Una educación integral no solo debe enfocarse en la parte cognitiva, también debe incluir aprendizajes para el desarrollo físico, social y emocional de las niñas, niños y adolescentes, brindando herramientas para la vida que les permitan enfrentar los retos diarios, tomar mejores decisiones y armar un plan de vida estructurado.

Beneficios de incorporar la ESI

Todos tenemos derecho a vivir una sexualidad libre y segura. En ese sentido, los beneficios de la ESI son diversos. Por un lado, ayuda a prevenir casos de violencia sexual, ya que los escolares aprenden a identificar señales negativas, conocen sus derechos y son empoderados para tomar decisiones informadas.

Esto es vital sobre todo en nuestro país, donde la violencia de género afecta cada día a cientos de mujeres. Datos del MIMP indican que solo en 2019 los Centros de Emergencia Mujer atendieron más de 16 000 casos de violencia sexual, siendo las más afectadas menores de edad (68.7%).

Por otro lado, ayuda a reducir las tasas de embarazo adolescente brindando herramientas de prevención. Esto es fundamental sobre todo si tenemos en cuenta que el 12,6% de adolescentes peruanas de 15 a 19 años ya estuvo alguna vez embarazada. De hecho, esta es una de las razones por las que suelen abandonar la escuela y se quedan sin oportunidades a futuro.

De igual forma, la ESI enseña sobre planificación familiar, muy importante para que tengan un plan de vida estructurado. En el Perú, el 23,9 % de mujeres de 15 a 49 años del área rural actualmente unidas no usan ningún método de planificación familiar, según la ENDES 2019.

Otro punto a tener en cuenta es la desinformación actual. La mayoría de adolescentes recurre a Internet para encontrar información sobre temas sexuales. Ahí, muchos datos no son verificados, están incompletos y son poco seguros. Por esta razón, es necesario que aprendan, desde el colegio y guiados por un profesor o profesora capacitada, todo lo que concierne a mantener una vida sexual saludable.

Niñas con Oportunidades: Educación sexual en zonas rurales

Con el fin de lograr que las adolescentes de zonas rurales culminen el colegio a tiempo y aprendan habilidades para la vida, CARE Perú trabaja el programa Niñas con Oportunidades, que articula tres módulos básicos para su desarrollo: educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico.

Particularmente, el módulo de ESI es relevante para su salud y su futuro. Aquí, aprenden sobre el cuidado y prevención de enfermedades, planificación familiar, igualdad de oportunidades y a cómo vivir una sexualidad libre de violencia. Todos temas vitales para su desarrollo, más aún si tenemos en cuenta que en el área rural, el 22,7% de las adolescentes ya son madres o han estado embarazadas alguna vez, poco más del doble que aquellas que viven en el área urbana (10,1%), según la ENDES 2019.

Enfocarnos en las niñas de zonas rurales es fundamental ya que son las que padecen más desventajas a nivel económico y social para acceder a educación de calidad. Cifras de Unesco indican que 16 millones de niñas de entre 6 y 11 años nunca irán a la escuela primaria, el doble que los niños.

Por todo esto, Niñas con Oportunidades funciona desde 2016 para que ellas puedan acceder a la educación que merecen y reciban todas las herramientas para enfrentar la vida diaria. Así, podrán conocerse, aprender sus derechos, planificar su vida, alcanzar sus sueños y ser Dueñas de su Historia.

Súmate a nosotros y ayúdanos a seguir construyendo un país con igualdad de oportunidades. Únete al reto por la educación y sigue colaborando para que más niñas y adolescentes de zonas rurales puedan cambiar su futuro.

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Conversamos con Inés Temple, miembro del Consejo Directivo de CARE Perú, sobre la situación social y educativa de las adolescentes en zonas rurales. Además, nos cuenta sobre el proyecto Niñas con Oportunidades.

Para empezar a reflexionar sobre lo difícil que es ser mujer en el Perú, debemos pensar desde un poco más atrás: ¿por qué es tan difícil ser niña y adolescente en el país? La respuesta está en la pobreza, el bajo acceso educativo y en la perpetuación del machismo, la violencia de género y los estereotipos sociales.

Según ONU Perú, las adolescentes mujeres son doblemente discriminadas debido a su edad y a su sexo. Además, no son escuchadas, tienen mayores probabilidades de ser sometidas a uniones tempranas y están más expuestas a situaciones de abuso sexual. La situación es alarmante, más aún si tenemos en cuenta que en nuestro país alrededor de 700 000 niñas y adolescentes son pobres y no cuentan con oportunidades de desarrollo.

Todo esto afecta directamente en su educación. Muchas de ellas dejan la escuela, truncando su futuro. Para entender mejor la problemática y conocer más sobre el proyecto Niñas con Oportunidades, conversamos con Inés Temple, presidenta de LHH – DBM Perú y miembro del Consejo Directivo de CARE Perú, quien explica la situación y obstáculos que miles de niñas atraviesan a diario en las zonas más alejadas del país.

“Estas niñas provienen de áreas donde el acceso a la educación es complicado por distintas razones: por la lejanía de los colegios y los riesgos que implica trasladarse hacia ellos; por las responsabilidades del hogar que recaen sobre ellas; en algunos casos los padres no tuvieron la oportunidad de educarse y no son totalmente conscientes de la importancia de que sus niñas terminen el colegio a tiempo; hay también familias muy pobres que solamente pueden enviar a un hijo al colegio y prevalece que vaya el hijo hombre”, menciona.

Todas estas variables provocan que “no haya una visión más allá para las niñas que la maternidad y el campo”, subraya. Así, muchas de ellas crecen sin planes de vida, repitiendo el círculo de pobreza y de violencia en el que viven. Para cambiar esto, desde el 2016 existe el proyecto Niñas con Oportunidades, impulsado por CARE Perú, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes de zonas rurales culminen la secundaria en edad oportuna y con habilidades para la vida.

“Lo que estamos buscando es apoyarlas y despertar en ellas la motivación para terminar el colegio”, explica Inés Temple. El currículo del proyecto se basa en tres módulos básicos de enseñanza: educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico.

Esto trae diversos beneficios para ellas, como menciona la entrevistada: “tienen una educación sexual reproductiva con lo cual disminuyen sus posibilidades de embarazos juveniles, disminuyen los porcentajes de deserción escolar y desarrollan un plan de vida, es decir, una mirada más a futuro de lo que pueden llegar a ser. Es cambiarles el paradigma de qué es y qué puede llegar a ser una mujer”.

¿Por qué apostar por la educación de las niñas?

La educación abre puertas hacia nuevas oportunidades y contribuye a reducir las tasas de pobreza, violencia y embarazo adolescente. Según datos del Banco Mundial, las mujeres que no finalizaron la secundaria toleran un índice de violencia de 65%, mientras que aquellas que sí lo hicieron, solo toleran un 5%. Además, logrando que 10% más de niñas terminen el colegio, el PBI de un país podría subir hasta 3%, según Girl Rising.

Tal como menciona Inés Temple, el impacto es impresionante. “Una mujer que ha tenido acceso a educación tiene una perspectiva diferente de la vida. El colegio te da la oportunidad de desarrollar el pensamiento, las ideas, los conocimientos, la capacidad de aprender, de expandir la mente. Las niñas que no tienen esa oportunidad luego se quedan sin oportunidades en la vida”, resalta.

Niñas con Oportunidades ya ha beneficiado a más de 4 500 niñas y adolescentes que hoy pueden ser Dueñas de su Historia y cambiar su futuro. “Si ayudas a educar a una niña, está progresando una comunidad porque la mamá va a marcar la historia de vida de sus hijas e hijos. No podemos tener otra generación de mujeres que no tenga la oportunidad o el privilegio de terminar su colegio a tiempo, finaliza.

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Conversamos con Marilú Martens, Directora Nacional de CARE Perú, sobre la educación en épocas de COVID-19. Además, nos cuenta sobre el programa Niñas con Oportunidades y la labor educativa de CARE Perú durante la pandemia.

Este año la educación básica escolar dio un giro de 180 grados debido a la pandemia. Por primera vez a nivel nacional, las clases se han dado de forma remota por radio, televisión e Internet con el programa Aprendo en Casa. Esta nueva modalidad ha traído nuevas oportunidades, pero también problemas y desafíos que han afectado, especialmente, a miles de niñas y adolescentes de zonas rurales que sufren las consecuencias de la brecha educativa, económica y de género.

Para entender mejor el panorama de la educación en este contexto, conversamos con Marilú Martens, Directora Nacional de CARE Perú, quien reflexiona sobre las principales dificultades que ha traído este año. “Lo primero es que se han hecho más evidentes todas las deficiencias que tenemos en nuestro sistema educativo”, señala.

Además, resalta que la pandemia ha dejado lecciones importantes en cuanto al manejo de emociones. “Todos están siendo afectados por las circunstancias actuales: los estudiantes están viviendo el mismo o mayor estrés que los adultos, los docentes también. Entonces, es importante priorizar en la estrategia la recuperación y fortalecimiento de las emociones de la comunidad, estudiantes, profesores y padres de familia”, indica. Junto con esto, también deben ser prioritarias las competencias ciudadanas, la comprensión lectora y capacidades básicas como la identificación de problemas y la capacidad de buscar soluciones.

En cuanto a la educación remota y los problemas de conexión y acceso a Internet en el país, Martens considera que otra de las lecciones aprendidas es que “si bien la educación digital puede ayudarnos a cerrar brechas para ir a los lugares más alejados del país, hoy es un factor que crea desigualdades porque el acceso a esta importante herramienta no es parejo en el Perú, por los factores geográfico y económico”. De hecho, datos de INEI del primer trimestre de este año indican que solo 5,9% de los hogares del área rural accede a Internet y solo el 7,5% posee computadora.

Aprendo en casa y la educación en zonas rurales

Sobre Aprendo en Casa, nuestra Directora Nacional resalta que “el Ministerio de Educación tuvo reflejos rápidos, además fue valioso el aporte de todos los sectores incluyendo el nuestro como CARE Perú. Pusimos a disposición toda nuestra propuesta de trabajo con el sector más vulnerable y necesitado: las escuelas en las áreas rurales”.

En su opinión, las mayores brechas están en la educación rural y es ahí donde se necesitan mayores esfuerzos. “Tenemos un inicio tardío (de la educación) en las niñas, atraso escolar y un bajo nivel de calidad educativa en las zonas rurales. El acceso a educación secundaria es limitado, las adolescentes tienen que caminar muchas horas y además expuestas a la violencia”, resalta.

Un estudio de ONU Perú hace énfasis en que más del 30% de adolescentes no culmina el colegio en la edad esperada, lo cual afecta en mayor medida a escolares del sector rural en departamentos como Huánuco, Huancavelica, Cajamarca, Loreto y Amazonas.

Por esta razón, es muy importante tomar en cuenta las necesidades particulares de cada región: no es lo mismo el año escolar en una escuela de la Amazonía que en una de la costa o sierra. “Necesitamos diseñar una estrategia equilibrada que combine el aprendizaje presencial y el aprendizaje a distancia de acuerdo a las realidades que tiene cada contexto”, explica.

Niñas con oportunidades: el compromiso durante la emergencia

Durante la emergencia sanitaria hemos seguido trabajando por la educación, adaptando nuestra propuesta a los nuevos requerimientos de alumnos y docentes. “CARE Perú pudo reaccionar rápidamente a raíz de la declaración de la cuarentena en marzo. Además de variar nuestra estrategia de enseñanza, también digitalizamos la propuesta con toda la infraestructura educativa y tecnológica necesaria, con el acompañamiento y el desarrollo de competencias que requerían los docentes”, explica Marilú Martens.

Un ejemplo de ello es el programa Niñas con Oportunidades, que ha seguido funcionando durante la pandemia y que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes de zonas rurales culminen la secundaria en edad oportuna y con habilidades para la vida. Así, ellas pueden aprender sobre ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico para, luego, construir un plan de vida que puedan cumplir. “Se trabaja con toda la comunidad, docentes, directivos de las diversas instituciones y madres y padres de familia. Es una propuesta que comprende a todos los actores con la finalidad de que las niñas puedan lograr esos sueños a los que tienen derecho”, enfatiza.

“Nuestro propósito tiene como base que las niñas sean catalizadoras para el cambio de sus comunidades, escuelas, localidades. Las mujeres invierten el 90% de sus ingresos en el desarrollo de sus familias, por eso, es importante que sepamos que apostar por la educación de una niña es apostar directamente por el desarrollo de las familias y comunidades del país”, culmina.

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Durante 3 días, cuatro atletas recorrerán 340 km hasta Huancavelica, con el fin de apoyar y concientizar sobre la importancia de la educación integral para niñas y adolescentes de zonas rurales. ¡Únete al reto!

En nuestro país, las niñas y adolescentes son las más afectadas por la desigualdad, tanto a nivel social y económico como de género. Esto interfiere con su desarrollo y educación, pues, en muchos casos, no llegan a terminar el colegio. De hecho, por cada familia que sufre por una pobre economía, una niña es obligada a quedarse en casa cuidando a los demás. Además, cuando las familias, por la falta de ingresos, solo pueden enviar a un hijo a la escuela, eligen al hijo hombre antes que a la mujer.

Las zonas rurales son las más afectadas por esto. A diferencia de quienes viven en zonas urbanas, Unicef indica que los menores que viven en zonas urbano-marginales y rurales se enfrentan a más obstáculos para culminar sus estudios escolares. En ese sentido, urge concientizar a la sociedad sobre la importancia de empoderarlas y contribuir con iniciativas que fomenten su desarrollo y educación integral.

Precisamente con este propósito nace “Kilómetros de oportunidades”, impulsado por CARE Perú y la ONG Inkansables. Se trata de un reto en favor de la educación que convocará a dos parejas de corredores que recorrerán 340 kilómetros llevando las donaciones recaudadas del programa Niñas con Oportunidades desde Lima hasta Huaytará, Huancavelica.

El reto fue anunciado mediante un video durante el conversatorio: “El futuro de las niñas en el Perú”, que se realizó el viernes 30 de octubre y que contó con la participación de destacados panelistas como Salvador del Solar, exministro de Cultura; Hugo Ñopo, investigador principal de GRADE; Inés Temple, miembro del Comité Directivo de CARE Perú y del proyecto Niñas con Oportunidades; Karla Ruiz, investigadora de La Victoria Lab y Marilú Martens, directora nacional de CARE Perú.

3 días, 7 etapas, 2 parejas y 1 causa social

Los corredores harán postas por parejas para llegar de Lima hasta Huancavelica en 3 días, en una carrera significativa y con propósito social. El primer día las dos parejas se turnarán para salir desde CARE Perú hasta Santa María, luego llegarán a Asia y finalmente a Cerro Azul, con un recorrido total de 136 km. Durante el segundo día llegarán hasta el peaje de Chincha Baja, luego hasta Independencia y terminarán en Huancano, recorriendo nada menos que 154 km.

Ya en el último día, las dos parejas de corredores saldrán rumbo a Huaytará, Huancavelica, donde terminarán la carrera por el proyecto Niñas con Oportunidades. Durante las 7 etapas de la carrera, llevarán el mensaje de la importancia de la educación para las niñas y adolescentes de zonas rurales, motivando a las personas a unirse a esta causa social.

Niñas con Oportunidades: educación en zonas rurales

Desde 2016, CARE Perú desarrolla el programa Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes de zonas rurales en Amazonas, Lambayeque, Cajamarca y Huancavelica culminen la secundaria en edad oportuna y con habilidades para la vida.

Durante todo el año escolar, ellas aprenden sobre ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico. Así, pueden acceder a una educación integral y decidir qué quieren hacer en el futuro, para lo cual arman un plan de vida.

Todas estas habilidades les permiten estar mejor preparadas para enfrentar el mundo: no solo son conscientes de su potencial, sino también conocen sus derechos y aprenden cómo hacer negocios y emprendimientos sostenibles. Hasta ahora, ya son 4 500 las niñas y adolescentes beneficiadas, pero aún queda mucho por hacer, pues hay cientos de niñas esperando para desarrollar todo su potencial y ser Dueñas de su historia.

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Cuando hablamos de educación integral y de calidad, muchas veces olvidamos una parte fundamental en la formación de niñas, niños y adolescentes: las habilidades socioemocionales. Estas constituyen una pieza clave para que aprendan a conocer lo que sienten y a transmitirlo de manera adecuada, sentando las bases para establecer relaciones sanas, interactuar de forma apropiada y ser mejores ciudadanos.

Según el programa Colaborativo para el Aprendizaje Académico, Social y Emocional (CASEL) el aprendizaje socioemocional se define como el proceso a través del cual se adquieren y aplican los conocimientos, las habilidades y las actitudes para desarrollar identidades saludables, manejar las emociones y lograr metas, sentir y mostrar empatía, mantener relaciones de apoyo y tomar decisiones responsables.

Maclovio Olivares, jefe de educación de CARE Perú, resalta que, entre ellas, deben trabajarse la responsabilidad, metas personales, emociones, autocontrol, perseverancia, autoeficiencia, organización del tiempo, sociabilidad, respeto, pensamiento crítico, autoconfianza, autoestima y habilidades comunicativas. Todas ellas necesarias para formar a adolescentes responsables emocional y socialmente.

¿Por qué es necesario incorporar estas habilidades en la educación?

Estas habilidades son esenciales para la educación, la vida y el desarrollo humano. Tal como lo confirma el programa CASEL, las diversas investigaciones han comprobado que trabajar habilidades socioemocionales deja los siguientes beneficios:

  • Mejora de las habilidades sociales y emocionales, actitudes, relaciones, desempeño académico y percepciones del ambiente escolar y del aula de los estudiantes.
  • Disminución de la ansiedad, problemas de conducta y el uso de sustancias.
  • Mejoras a largo plazo en las habilidades, actitudes, comportamiento prosocial y rendimiento académico de los estudiantes.

Definitivamente, son la base para lograr éxito en la escuela y en la vida, pues permiten formar adultos responsables, respetuosos y autosuficientes, que son capaces no solo de alcanzar sus metas, sino también de entender las necesidades ajenas y de contribuir como ciudadanos para alcanzar un país mejor y más igualitario.

Ante la gran brecha de género y la desigualdad educativa, que afecta principalmente a zonas rurales del país, es vital hacer foco en las niñas y adolescentes, quienes necesitan estar mejor preparadas. Con el fin de lograr a su desarrollo integral, CARE Perú viene desarrollando desde el 2016 el proyecto Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes (mujeres) de zonas rurales del país culminen la secundaria con habilidades para la vida.

Para lograrlo, trabajamos en conjunto con el Estado, los docentes, las escolares y sus familias. A través de 3 módulos, las estudiantes aprenden sobre educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico. De esta forma, se les brinda las herramientas necesarias para que puedan cumplir su plan de vida y tengan acceso a mejores oportunidades una vez graduadas de la escuela.

Docentes y estudiantes: un trabajo conjunto

Para todo esto, el rol del docente es clave, pues es el encargado de transferir los conocimientos, tiene una visión más completa de las fortalezas y debilidades de cada estudiante y es un agente de cambio en el aula. Niñas con Oportunidades hace hincapié en esto, empoderando y capacitando a maestros y maestras en estos temas para que desarrollen el currículo del programa durante todo el año escolar con sus estudiantes.

“Trabajamos muy de la mano con docentes de ciencias sociales y tutoría para habilidades socioemocionales y educación sexual integral; y con profesores de educación para el trabajo para el eje de empoderamiento económico. Al final, todos ganan, el profesor aprende estrategias para desarrollar mejor sus enseñanzas, la UGEL lo certifica y las niñas y familias se benefician”, comenta Maclovio Olivares, jefe del proyecto.

Sobre la educación socioemocional, Olivares añade que “los niños y niñas del país necesitan ser escuchados, sentirse valorados, ser autónomos y desarrollar habilidades en ciudadanía, por eso, nuestro currículo en Niñas con Oportunidades va desde el lado más blando con habilidades emocionales y educación sexual integral hasta darles el empoderamiento económico para que tengan un plan de vida que puedan cumplir”. Así, al terminar el colegio pueden tener una meta clara y las herramientas básicas para alcanzarla.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 121 millones de niñas, niños y adolescentes en el mundo nunca han ido a la escuela o la han abandonado. La pobreza y la falta de recursos son unas de las principales razones. Muchos de ellos se ven obligados a trabajar para sacar adelante a sus familias y, en el caso de las mujeres, enfrentan, además, la desigualdad de género.

Las niñas y adolescentes empiezan a asumir responsabilidades que no les corresponden, como cuidar a sus hermanos, dedicarse únicamente a labores domésticas, a cuidar o pastar el ganado, etc. Todo esto trae como resultado que dejen el colegio, repitan, aprendan muy poco y que se eleven las tasas de embarazo adolescente.

Un informe del Banco Mundial indica que, en los países de ingreso bajo, menos de dos tercios de las niñas termina la escuela primaria y solo una de cada tres completa el primer ciclo de la escuela secundaria. Esto afecta también su futuro, pues, en promedio, las mujeres con educación secundaria ganan casi el doble que las mujeres que no han recibido ningún tipo de educación.

Las brechas de género truncan los sueños de las niñas peruanas

En el Perú, la desigualdad educativa tiene que ver con factores como el género, los ingresos familiares y el área de residencia. Según Unicef, los menores que viven en zonas urbano marginales y rurales se enfrentan a más obstáculos para culminar sus estudios escolares, en comparación con aquellos que viven en zonas urbanas. Si a esto le sumamos la violencia de género, las niñas y adolescentes de zonas rurales resultan siendo las más afectadas.

Ellas no solo deben enfrentar la falta de recursos, sino también los estereotipos y la falta de apoyo emocional. Muchas hacen largos recorridos diarios para llegar a las escuelas, las mismas que suelen carecer de una infraestructura adecuada y de profesores capacitados en temas básicos como sexualidad, soporte socioemocional e igualdad de género.

“Usualmente la niña no tiene voz, no se le da oportunidad de participar. Esto hace que los patrones que ya venían con ella se arraiguen más y se sientan invisibles: están siempre calladas, no participan y aunque puedan pasar miles de cosas, nadie las toma en cuenta”, comenta Maclovio Olivares, jefe de educación de CARE Perú.

Consecuencias de la desigualdad educativa

De acuerdo con Unesco, las diferencia en el acceso a la educación y las grandes disparidades en los resultados de aprendizaje traen consecuencias negativas como una economía más lenta y mayor riesgo de conflicto violento. Además, provoca que, especialmente las niñas, no puedan cumplir sus proyectos de vida y terminen con aspiraciones mínimas, resignándose a labores domésticas.

La falta de infraestructura y de un currículo adecuado hace que crezcan en un ambiente inseguro, calladas, con baja autoestima y sin desarrollar su potencial real. La inequidad educativa las afecta también a largo plazo, impidiendo que accedan a un trabajo digno y que cumplan su plan de vida.

Para Maclovio Olivares, la consecuencia principal es la continuidad de la pobreza. “Todo eso conlleva a que no tengan oportunidades para la vida, la continuidad de estudios es menos posible, hay mayor riesgo de embarazo adolescente porque están más propensas a ser violentadas, a repetir patrones sociales de la familia, y sus hijos e hijas probablemente pasen lo mismo. Ellas necesitan ser escuchadas, sentirse importantes y desarrollar su potencial”, comenta.

Niña con Oportunidades: Un programa que cambia vidas

CARE Perú viene trabajando desde el 2016 en el programa Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes (mujeres) de zonas rurales del país culminen la secundaria con habilidades para la vida. A través de 3 módulos dictados durante todo el año escolar, se abarcan los temas de educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico.

Más de 15 000 estudiantes ya se han beneficiado con el proyecto, que este año funciona de forma virtual en las regiones de Amazonas, Lambayeque, Cajamarca y Huancavelica. De esta manera, reafirmamos nuestro compromiso de apostar por la educación integral con el fin de lograr mejores oportunidades para niñas y adolescentes de todo el país.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.

Ser niña y adolescente en el Perú significa vivir con desventajas y enfrentar obstáculos y peligros cada día: desde la pobre calidad educativa hasta la violencia de género. El panorama empeora si salimos de la ciudad y vamos a las zonas rurales, donde muchas de ellas no cuentan con la oportunidad de elegir su futuro y desarrollarse plenamente.

La base del cambio está en la educación, con las herramientas y el soporte adecuado, las niñas pueden convertirse en mujeres empoderadas con más oportunidades de trabajar, ser independientes y construir un mejor futuro.

En ese sentido, el programa Niñas con Oportunidades de CARE Perú trabaja desde el 2016 para que las estudiantes adolescentes de zonas rurales en Amazonas, Lambayeque, Cajamarca y Huancavelica culminen la secundaria en edad oportuna y con habilidades para la vida. Para lograrlo, articulamos un esfuerzo conjunto con el Estado, los docentes, las estudiantes y sus familias.

Habilidades para la vida que todas necesitan

El proyecto abarca tres módulos: educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico. Así, se busca una educación completa que también les brinde herramientas para vivir de forma responsable y plena.

En el primer módulo, las niñas reciben capacitaciones sobre temas como la comunicación efectiva, autoeficiencia, manejo de emociones, perseverancia, organización del tiempo y autoestima.  Ya en el módulo de educación sexual, aprenden sobre el cuidado y prevención de enfermedades, planificación familiar, igualdad de oportunidades y cómo vivir una sexualidad libre de violencia.

Asimismo, es importante que adquieran capacidades emprendedoras para lograr el empoderamiento económico que tanto necesitan. El último módulo se enfoca en enseñarles sobre planificación, presupuesto, ahorro y a cómo construir un plan de emprendimiento para que puedan crear sus propios negocios y tengan ingresos fijos.

“Todo esto se trabaja de primero a quinto de secundaria durante todo el año escolar”, comenta Maclovio Olivares, jefe del proyecto. Para conseguir el objetivo, se brinda capacitación y asistencia técnica a los docentes. De la misma manera, se ofrecen recursos y telesoporte socioemocional a las familias.

Un proyecto que transforma vidas

El esfuerzo puesto por CARE Perú tiene su mejor recompensa en el empoderamiento de las niñas y adolescentes que logran culminar sus estudios con toda la base necesaria para ser agentes de cambio. Hasta ahora, ya son más de 15 000 los estudiantes beneficiados con el programa. Todas las habilidades aprendidas les permiten estar mejor preparadas para enfrentar el mundo.

Para Maclovio Olivares, el liderazgo es uno de los cambios más notorios: “El liderazgo que asumen dentro de la escuela, en sus hogares y comunidades es grande. Muchas de ellas tienen planes de abrir negocios, seguir en institutos o universidades. Son agentes de cambio, convencen al papá y a la mamá de que tienen que invertir en ellas porque merecen las mismas oportunidades que sus hermanos hombres”, explica.

Así, Niñas con Oportunidades transforma la vida de miles de niñas, quienes ahora tienen ambiciones mayores y una visión totalmente distinta de su futuro, pero eso no es todo, el programa también impacta de forma positiva en sus familias y en su comunidad, quienes encuentran en ellas nuevas guías y fuente de inspiración para seguir creciendo y mejorando.

Siendo conscientes de su importancia como mujeres, conociendo y respetando su cuerpo y aprendiendo a planificar su futuro, están listas para hacerse respetar, luchar por la igualdad de oportunidades y alcanzar sus sueños.

Por la pandemia, este año la red de apoyo, la capacitación a docentes y todos los materiales educativos están funcionando por plataformas virtuales. Los módulos y recursos están a su disposición para que no dejen de recibir la educación que merecen. De esta manera, CARE Perú sigue trabajando para que cada año más niñas y adolescentes tengan mejores oportunidades de cambiar no solo su vida, sino también la de todos a su alrededor.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.

Si algo nos ha enseñado esta situación de emergencia sanitaria, además de mejorar profundamente en nuestro cuidado personal y mantener un estilo de vida saludable, es que existe una gran desigualdad en nuestro país. Muchas personas no solamente han tenido que detener obligatoriamente sus actividades y por ende sus ingresos, sino también la continuidad estudiantil de sus hijos e hijas, pues esta tuvo que adaptarse a los nuevos escenarios determinados por la cuarentena, y que además, tomó algún tiempo hacerlo. Y es en la educación donde la brecha se hizo más notoria, pues dejamos el estilo de aprendizaje interactivo y participativo, a uno receptivo y solo para quienes tienen acceso a los medios necesarios para recibir las clases virtuales; sea por televisión, radio o internet.

La desigualdad también encuentra una subdivisión, y es la que se da en el género. Imagínense estar inmersos en un contexto de cuarentena y vivir en un ambiente donde el trato para las niñas es diferente al de los niños. Las labores del hogar se vuelven compartidas entre las mujeres y es que, si esto ya sucedía en una situación de coyuntura normal, bajo esta “nueva normalidad”, todo parece hacerse más definido.

En CARE Perú ponemos en el centro de nuestras intervenciones a las mujeres y niñas, pues sabemos que para conseguir el desarrollo sostenible es indispensable brindar oportunidades a quienes no las encuentran con paridad y justicia.  Una niña con educación de calidad tiene las herramientas para romper el círculo de la pobreza en su familia y fomentar cambios positivos en su entorno.

Hace algunos años empezamos con un proyecto que trabaja directamente sobre la persecución de justicia social para las niñas en el Perú, sobre todo para quienes viven en las zonas alto andinas y más vulnerables. A través de Niñas con Oportunidades, trabajamos por empoderar a miles de niñas y adolescentes en Huancavelica, Cajamarca, Amazonas y Lambayeque. Nuestro principal objetivo es que las estudiantes puedan culminar la educación secundaria en edad oportuna y con mejores posibilidades para su futuro.

La propuesta educativa del proyecto desarrolla habilidades para la vida, que incluyen competencias de ciudadanía y convivencia democrática, habilidades socioemocionales, empoderamiento económico en capacidades para desarrollar emprendimiento, la promoción de una correcta cultura financiera y fortalecimiento en la educación sexual integral. Niñas con Oportunidades cuenta con una red de apoyo de asesores y asesoras, quienes trabajan de la mano con las familias, docentes y estudiantes.

Este 11 de octubre se celebra el Día Internacional de la Niña y es en el marco de esta fecha especial que lanzamos la campaña “Dueñas de su historia”. Una propuesta de comunicación y recaudación que nace con el propósito de promover la importancia de apostar por la educación igualitaria, justa y de calidad, para que más niñas de las zonas vulnerables de nuestro país tengan las herramientas que necesitan para construir su futuro y escribir sus propias historias.

Muchas personas en la sociedad, tuvieron la libertad de decidir sobre lo que querían ser en el futuro, y lo consiguieron gracias a las oportunidades, que por esfuerzo propio y por desarrollarse en contextos más favorables, aprovecharon . Por eso, desde CARE Perú invitamos a todas y todos a sumarse a esta forma de apoyar y hacer que más niñas, quienes viven en condiciones menos favorables, tengan alguna de estas oportunidades para que puedan escribir sus propias historias de éxito.

📚Cada niña tiene una gran historia que espera ser contada, ayúdalas a cambiar al mundo con la suya 👉 https://care.org.pe/donar.php