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CARE Perú

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Conversamos con Inés Temple, miembro del Consejo Directivo de CARE Perú, sobre la situación social y educativa de las adolescentes en zonas rurales. Además, nos cuenta sobre el proyecto Niñas con Oportunidades.

Para empezar a reflexionar sobre lo difícil que es ser mujer en el Perú, debemos pensar desde un poco más atrás: ¿por qué es tan difícil ser niña y adolescente en el país? La respuesta está en la pobreza, el bajo acceso educativo y en la perpetuación del machismo, la violencia de género y los estereotipos sociales.

Según ONU Perú, las adolescentes mujeres son doblemente discriminadas debido a su edad y a su sexo. Además, no son escuchadas, tienen mayores probabilidades de ser sometidas a uniones tempranas y están más expuestas a situaciones de abuso sexual. La situación es alarmante, más aún si tenemos en cuenta que en nuestro país alrededor de 700 000 niñas y adolescentes son pobres y no cuentan con oportunidades de desarrollo.

Todo esto afecta directamente en su educación. Muchas de ellas dejan la escuela, truncando su futuro. Para entender mejor la problemática y conocer más sobre el proyecto Niñas con Oportunidades, conversamos con Inés Temple, presidenta de LHH – DBM Perú y miembro del Consejo Directivo de CARE Perú, quien explica la situación y obstáculos que miles de niñas atraviesan a diario en las zonas más alejadas del país.

“Estas niñas provienen de áreas donde el acceso a la educación es complicado por distintas razones: por la lejanía de los colegios y los riesgos que implica trasladarse hacia ellos; por las responsabilidades del hogar que recaen sobre ellas; en algunos casos los padres no tuvieron la oportunidad de educarse y no son totalmente conscientes de la importancia de que sus niñas terminen el colegio a tiempo; hay también familias muy pobres que solamente pueden enviar a un hijo al colegio y prevalece que vaya el hijo hombre”, menciona.

Todas estas variables provocan que “no haya una visión más allá para las niñas que la maternidad y el campo”, subraya. Así, muchas de ellas crecen sin planes de vida, repitiendo el círculo de pobreza y de violencia en el que viven. Para cambiar esto, desde el 2016 existe el proyecto Niñas con Oportunidades, impulsado por CARE Perú, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes de zonas rurales culminen la secundaria en edad oportuna y con habilidades para la vida.

“Lo que estamos buscando es apoyarlas y despertar en ellas la motivación para terminar el colegio”, explica Inés Temple. El currículo del proyecto se basa en tres módulos básicos de enseñanza: educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico.

Esto trae diversos beneficios para ellas, como menciona la entrevistada: “tienen una educación sexual reproductiva con lo cual disminuyen sus posibilidades de embarazos juveniles, disminuyen los porcentajes de deserción escolar y desarrollan un plan de vida, es decir, una mirada más a futuro de lo que pueden llegar a ser. Es cambiarles el paradigma de qué es y qué puede llegar a ser una mujer”.

¿Por qué apostar por la educación de las niñas?

La educación abre puertas hacia nuevas oportunidades y contribuye a reducir las tasas de pobreza, violencia y embarazo adolescente. Según datos del Banco Mundial, las mujeres que no finalizaron la secundaria toleran un índice de violencia de 65%, mientras que aquellas que sí lo hicieron, solo toleran un 5%. Además, logrando que 10% más de niñas terminen el colegio, el PBI de un país podría subir hasta 3%, según Girl Rising.

Tal como menciona Inés Temple, el impacto es impresionante. “Una mujer que ha tenido acceso a educación tiene una perspectiva diferente de la vida. El colegio te da la oportunidad de desarrollar el pensamiento, las ideas, los conocimientos, la capacidad de aprender, de expandir la mente. Las niñas que no tienen esa oportunidad luego se quedan sin oportunidades en la vida”, resalta.

Niñas con Oportunidades ya ha beneficiado a más de 4 500 niñas y adolescentes que hoy pueden ser Dueñas de su Historia y cambiar su futuro. “Si ayudas a educar a una niña, está progresando una comunidad porque la mamá va a marcar la historia de vida de sus hijas e hijos. No podemos tener otra generación de mujeres que no tenga la oportunidad o el privilegio de terminar su colegio a tiempo, finaliza.

Súmate a nosotros y ayúdanos a seguir construyendo un país con igualdad de oportunidades. Únete al reto por la educación y sigue colaborando para que más niñas y adolescentes de zonas rurales puedan cambiar su futuro.

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193-2219588-0-79970-0677462
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Si tienes alguna consulta, no dudes en escribirnos.

Conversamos con Marilú Martens, Directora Nacional de CARE Perú, sobre la educación en épocas de COVID-19. Además, nos cuenta sobre el programa Niñas con Oportunidades y la labor educativa de CARE Perú durante la pandemia.

Este año la educación básica escolar dio un giro de 180 grados debido a la pandemia. Por primera vez a nivel nacional, las clases se han dado de forma remota por radio, televisión e Internet con el programa Aprendo en Casa. Esta nueva modalidad ha traído nuevas oportunidades, pero también problemas y desafíos que han afectado, especialmente, a miles de niñas y adolescentes de zonas rurales que sufren las consecuencias de la brecha educativa, económica y de género.

Para entender mejor el panorama de la educación en este contexto, conversamos con Marilú Martens, Directora Nacional de CARE Perú, quien reflexiona sobre las principales dificultades que ha traído este año. “Lo primero es que se han hecho más evidentes todas las deficiencias que tenemos en nuestro sistema educativo”, señala.

Además, resalta que la pandemia ha dejado lecciones importantes en cuanto al manejo de emociones. “Todos están siendo afectados por las circunstancias actuales: los estudiantes están viviendo el mismo o mayor estrés que los adultos, los docentes también. Entonces, es importante priorizar en la estrategia la recuperación y fortalecimiento de las emociones de la comunidad, estudiantes, profesores y padres de familia”, indica. Junto con esto, también deben ser prioritarias las competencias ciudadanas, la comprensión lectora y capacidades básicas como la identificación de problemas y la capacidad de buscar soluciones.

En cuanto a la educación remota y los problemas de conexión y acceso a Internet en el país, Martens considera que otra de las lecciones aprendidas es que “si bien la educación digital puede ayudarnos a cerrar brechas para ir a los lugares más alejados del país, hoy es un factor que crea desigualdades porque el acceso a esta importante herramienta no es parejo en el Perú, por los factores geográfico y económico”. De hecho, datos de INEI del primer trimestre de este año indican que solo 5,9% de los hogares del área rural accede a Internet y solo el 7,5% posee computadora.

Aprendo en casa y la educación en zonas rurales

Sobre Aprendo en Casa, nuestra Directora Nacional resalta que “el Ministerio de Educación tuvo reflejos rápidos, además fue valioso el aporte de todos los sectores incluyendo el nuestro como CARE Perú. Pusimos a disposición toda nuestra propuesta de trabajo con el sector más vulnerable y necesitado: las escuelas en las áreas rurales”.

En su opinión, las mayores brechas están en la educación rural y es ahí donde se necesitan mayores esfuerzos. “Tenemos un inicio tardío (de la educación) en las niñas, atraso escolar y un bajo nivel de calidad educativa en las zonas rurales. El acceso a educación secundaria es limitado, las adolescentes tienen que caminar muchas horas y además expuestas a la violencia”, resalta.

Un estudio de ONU Perú hace énfasis en que más del 30% de adolescentes no culmina el colegio en la edad esperada, lo cual afecta en mayor medida a escolares del sector rural en departamentos como Huánuco, Huancavelica, Cajamarca, Loreto y Amazonas.

Por esta razón, es muy importante tomar en cuenta las necesidades particulares de cada región: no es lo mismo el año escolar en una escuela de la Amazonía que en una de la costa o sierra. “Necesitamos diseñar una estrategia equilibrada que combine el aprendizaje presencial y el aprendizaje a distancia de acuerdo a las realidades que tiene cada contexto”, explica.

Niñas con oportunidades: el compromiso durante la emergencia

Durante la emergencia sanitaria hemos seguido trabajando por la educación, adaptando nuestra propuesta a los nuevos requerimientos de alumnos y docentes. “CARE Perú pudo reaccionar rápidamente a raíz de la declaración de la cuarentena en marzo. Además de variar nuestra estrategia de enseñanza, también digitalizamos la propuesta con toda la infraestructura educativa y tecnológica necesaria, con el acompañamiento y el desarrollo de competencias que requerían los docentes”, explica Marilú Martens.

Un ejemplo de ello es el programa Niñas con Oportunidades, que ha seguido funcionando durante la pandemia y que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes de zonas rurales culminen la secundaria en edad oportuna y con habilidades para la vida. Así, ellas pueden aprender sobre ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico para, luego, construir un plan de vida que puedan cumplir. “Se trabaja con toda la comunidad, docentes, directivos de las diversas instituciones y madres y padres de familia. Es una propuesta que comprende a todos los actores con la finalidad de que las niñas puedan lograr esos sueños a los que tienen derecho”, enfatiza.

“Nuestro propósito tiene como base que las niñas sean catalizadoras para el cambio de sus comunidades, escuelas, localidades. Las mujeres invierten el 90% de sus ingresos en el desarrollo de sus familias, por eso, es importante que sepamos que apostar por la educación de una niña es apostar directamente por el desarrollo de las familias y comunidades del país”, culmina.

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Durante 3 días, cuatro atletas recorrerán 340 km hasta Huancavelica, con el fin de apoyar y concientizar sobre la importancia de la educación integral para niñas y adolescentes de zonas rurales. ¡Únete al reto!

En nuestro país, las niñas y adolescentes son las más afectadas por la desigualdad, tanto a nivel social y económico como de género. Esto interfiere con su desarrollo y educación, pues, en muchos casos, no llegan a terminar el colegio. De hecho, por cada familia que sufre por una pobre economía, una niña es obligada a quedarse en casa cuidando a los demás. Además, cuando las familias, por la falta de ingresos, solo pueden enviar a un hijo a la escuela, eligen al hijo hombre antes que a la mujer.

Las zonas rurales son las más afectadas por esto. A diferencia de quienes viven en zonas urbanas, Unicef indica que los menores que viven en zonas urbano-marginales y rurales se enfrentan a más obstáculos para culminar sus estudios escolares. En ese sentido, urge concientizar a la sociedad sobre la importancia de empoderarlas y contribuir con iniciativas que fomenten su desarrollo y educación integral.

Precisamente con este propósito nace “Kilómetros de oportunidades”, impulsado por CARE Perú y la ONG Inkansables. Se trata de un reto en favor de la educación que convocará a dos parejas de corredores que recorrerán 340 kilómetros llevando las donaciones recaudadas del programa Niñas con Oportunidades desde Lima hasta Huaytará, Huancavelica.

El reto fue anunciado mediante un video durante el conversatorio: “El futuro de las niñas en el Perú”, que se realizó el viernes 30 de octubre y que contó con la participación de destacados panelistas como Salvador del Solar, exministro de Cultura; Hugo Ñopo, investigador principal de GRADE; Inés Temple, miembro del Comité Directivo de CARE Perú y del proyecto Niñas con Oportunidades; Karla Ruiz, investigadora de La Victoria Lab y Marilú Martens, directora nacional de CARE Perú.

3 días, 7 etapas, 2 parejas y 1 causa social

Los corredores harán postas por parejas para llegar de Lima hasta Huancavelica en 3 días, en una carrera significativa y con propósito social. El primer día las dos parejas se turnarán para salir desde CARE Perú hasta Santa María, luego llegarán a Asia y finalmente a Cerro Azul, con un recorrido total de 136 km. Durante el segundo día llegarán hasta el peaje de Chincha Baja, luego hasta Independencia y terminarán en Huancano, recorriendo nada menos que 154 km.

Ya en el último día, las dos parejas de corredores saldrán rumbo a Huaytará, Huancavelica, donde terminarán la carrera por el proyecto Niñas con Oportunidades. Durante las 7 etapas de la carrera, llevarán el mensaje de la importancia de la educación para las niñas y adolescentes de zonas rurales, motivando a las personas a unirse a esta causa social.

Niñas con Oportunidades: educación en zonas rurales

Desde 2016, CARE Perú desarrolla el programa Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes de zonas rurales en Amazonas, Lambayeque, Cajamarca y Huancavelica culminen la secundaria en edad oportuna y con habilidades para la vida.

Durante todo el año escolar, ellas aprenden sobre ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico. Así, pueden acceder a una educación integral y decidir qué quieren hacer en el futuro, para lo cual arman un plan de vida.

Todas estas habilidades les permiten estar mejor preparadas para enfrentar el mundo: no solo son conscientes de su potencial, sino también conocen sus derechos y aprenden cómo hacer negocios y emprendimientos sostenibles. Hasta ahora, ya son 4 500 las niñas y adolescentes beneficiadas, pero aún queda mucho por hacer, pues hay cientos de niñas esperando para desarrollar todo su potencial y ser Dueñas de su historia.

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Cuando hablamos de educación integral y de calidad, muchas veces olvidamos una parte fundamental en la formación de niñas, niños y adolescentes: las habilidades socioemocionales. Estas constituyen una pieza clave para que aprendan a conocer lo que sienten y a transmitirlo de manera adecuada, sentando las bases para establecer relaciones sanas, interactuar de forma apropiada y ser mejores ciudadanos.

Según el programa Colaborativo para el Aprendizaje Académico, Social y Emocional (CASEL) el aprendizaje socioemocional se define como el proceso a través del cual se adquieren y aplican los conocimientos, las habilidades y las actitudes para desarrollar identidades saludables, manejar las emociones y lograr metas, sentir y mostrar empatía, mantener relaciones de apoyo y tomar decisiones responsables.

Maclovio Olivares, jefe de educación de CARE Perú, resalta que, entre ellas, deben trabajarse la responsabilidad, metas personales, emociones, autocontrol, perseverancia, autoeficiencia, organización del tiempo, sociabilidad, respeto, pensamiento crítico, autoconfianza, autoestima y habilidades comunicativas. Todas ellas necesarias para formar a adolescentes responsables emocional y socialmente.

¿Por qué es necesario incorporar estas habilidades en la educación?

Estas habilidades son esenciales para la educación, la vida y el desarrollo humano. Tal como lo confirma el programa CASEL, las diversas investigaciones han comprobado que trabajar habilidades socioemocionales deja los siguientes beneficios:

  • Mejora de las habilidades sociales y emocionales, actitudes, relaciones, desempeño académico y percepciones del ambiente escolar y del aula de los estudiantes.
  • Disminución de la ansiedad, problemas de conducta y el uso de sustancias.
  • Mejoras a largo plazo en las habilidades, actitudes, comportamiento prosocial y rendimiento académico de los estudiantes.

Definitivamente, son la base para lograr éxito en la escuela y en la vida, pues permiten formar adultos responsables, respetuosos y autosuficientes, que son capaces no solo de alcanzar sus metas, sino también de entender las necesidades ajenas y de contribuir como ciudadanos para alcanzar un país mejor y más igualitario.

Ante la gran brecha de género y la desigualdad educativa, que afecta principalmente a zonas rurales del país, es vital hacer foco en las niñas y adolescentes, quienes necesitan estar mejor preparadas. Con el fin de lograr a su desarrollo integral, CARE Perú viene desarrollando desde el 2016 el proyecto Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes (mujeres) de zonas rurales del país culminen la secundaria con habilidades para la vida.

Para lograrlo, trabajamos en conjunto con el Estado, los docentes, las escolares y sus familias. A través de 3 módulos, las estudiantes aprenden sobre educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico. De esta forma, se les brinda las herramientas necesarias para que puedan cumplir su plan de vida y tengan acceso a mejores oportunidades una vez graduadas de la escuela.

Docentes y estudiantes: un trabajo conjunto

Para todo esto, el rol del docente es clave, pues es el encargado de transferir los conocimientos, tiene una visión más completa de las fortalezas y debilidades de cada estudiante y es un agente de cambio en el aula. Niñas con Oportunidades hace hincapié en esto, empoderando y capacitando a maestros y maestras en estos temas para que desarrollen el currículo del programa durante todo el año escolar con sus estudiantes.

“Trabajamos muy de la mano con docentes de ciencias sociales y tutoría para habilidades socioemocionales y educación sexual integral; y con profesores de educación para el trabajo para el eje de empoderamiento económico. Al final, todos ganan, el profesor aprende estrategias para desarrollar mejor sus enseñanzas, la UGEL lo certifica y las niñas y familias se benefician”, comenta Maclovio Olivares, jefe del proyecto.

Sobre la educación socioemocional, Olivares añade que “los niños y niñas del país necesitan ser escuchados, sentirse valorados, ser autónomos y desarrollar habilidades en ciudadanía, por eso, nuestro currículo en Niñas con Oportunidades va desde el lado más blando con habilidades emocionales y educación sexual integral hasta darles el empoderamiento económico para que tengan un plan de vida que puedan cumplir”. Así, al terminar el colegio pueden tener una meta clara y las herramientas básicas para alcanzarla.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.

Ante la crisis global provocada por la pandemia, miles de empresas en el Perú se han visto afectadas, sobre todo, aquellos negocios pequeños como las bodegas, que particularmente, están sufriendo más los estragos de los más de cien días de aislamiento social obligatorio.

Para impulsar la reactivación económica, el Estado creó el programa Reactiva Perú, que, según un informe del Ministerio de Economía y Finanzas, ha beneficiado a 71 553 empresas hasta el cierre de mayo. Gracias a este esfuerzo, ciertas microempresas han recibido un monto promedio de crédito de 15 000 soles.

A pesar de este esfuerzo, muchos pequeños negocios no han podido acceder al beneficio. De acuerdo con el Ministerio de la Producción (Produce), existen 3.6 millones de microempresas en el Perú, estas representan el 96.2% del total de empresas a nivel nacional. Detrás de ellas existen muchos emprendedores que ya antes de la pandemia requerían mayor acceso a crédito y otros que carecían de acceso a un sistema financiero regulado.

No cabe duda alguna de que la pandemia solo ha complicado la situación, poniendo la valla bastante alta para retomar las labores ahora que la cuarentena se ha flexibilizado. Ante esta realidad, el conocimiento de finanzas es vital para evitar cometer errores previos, así como, para planificar de forma adecuada la reactivación económica de los negocios.

Tres conceptos básicos que debes saber

Las finanzas pueden ser simples si se mantiene un orden y una adecuada planificación. Uno de los conceptos claves que todo emprendedor debe manejar es el fujo de caja, que permite tener una proyección de costos y ganancias. Se trata de un informe financiero de un periodo específico que muestra los ingresos y egresos del negocio. Esta información es fundamental para tomar decisiones sobre préstamos, inversiones y para saber actuar ante emergencias.

Otro concepto es el de liquidez, el cual se refiere todos los recursos de la empresa que se pueden convertir en dinero con el fin de cumplir con compromisos predeterminados como deudas o pago de préstamos. Finalmente, el concepto de responsabilidad tributaria es vital para cumplir con las obligaciones a nivel país y mantener el negocio de manera formal.

¡Mucho cuidado! Errores financieros comunes en época de crisis

Es normal que, ante la crisis, las personas tiendan a tomar decisiones apresuradas, pero esto no se lo puede permitir el dueño de un negocio. Cuando se tiene un emprendimiento, lo más recomendable es tomar en cuenta todos los factores y analizar bien los pros y contras antes de tomar alguna decisión que pueda afectar a la empresa.

Con el fin de prevenirlos para que no caigan en las mismas equivocaciones, Jack Burga, jefe de Inclusión Financiera de CARE Perú, indica cuatro de los errores más comunes que cometen los emprendedores y los dueños de pequeños negocios en épocas de emergencia como la actual:

  1. No conocer el interés efectivo real de su crédito.
  2. Sobrestimar su capacidad de pago y tener cuotas que el negocio no puede pagar.
  3. Mezclar el dinero del negocio con el de la familia y gastar en las necesidades de la casa. Esto provoca que luego no tengan capital de trabajo para el negocio.
  4. No renegociar márgenes de ganancia con los proveedores de productos.

Tendencias que guiarán las finanzas luego de esta pandemia

El especialista indica que, posterior a la pandemia, algunos puntos financieros que se consolidarán son el financiamiento de mediano y largo plazo, así como la mayor presencia de las Fintech y de los créditos virtuales, que hoy ya empiezan a marcar la tendencia en el mercado.

De igual forma, agrega que las tasas de interés para MYPEA del sistema financiero se mantendrán entre 30 y 40% mayormente, y que se dará una mayor exigencia en la evaluación crediticia por parte de las entidades financieras y microfinancieras.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el KitCARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), 121 millones de niñas, niños y adolescentes en el mundo nunca han ido a la escuela o la han abandonado. La pobreza y la falta de recursos son unas de las principales razones. Muchos de ellos se ven obligados a trabajar para sacar adelante a sus familias y, en el caso de las mujeres, enfrentan, además, la desigualdad de género.

Las niñas y adolescentes empiezan a asumir responsabilidades que no les corresponden, como cuidar a sus hermanos, dedicarse únicamente a labores domésticas, a cuidar o pastar el ganado, etc. Todo esto trae como resultado que dejen el colegio, repitan, aprendan muy poco y que se eleven las tasas de embarazo adolescente.

Un informe del Banco Mundial indica que, en los países de ingreso bajo, menos de dos tercios de las niñas termina la escuela primaria y solo una de cada tres completa el primer ciclo de la escuela secundaria. Esto afecta también su futuro, pues, en promedio, las mujeres con educación secundaria ganan casi el doble que las mujeres que no han recibido ningún tipo de educación.

Las brechas de género truncan los sueños de las niñas peruanas

En el Perú, la desigualdad educativa tiene que ver con factores como el género, los ingresos familiares y el área de residencia. Según Unicef, los menores que viven en zonas urbano marginales y rurales se enfrentan a más obstáculos para culminar sus estudios escolares, en comparación con aquellos que viven en zonas urbanas. Si a esto le sumamos la violencia de género, las niñas y adolescentes de zonas rurales resultan siendo las más afectadas.

Ellas no solo deben enfrentar la falta de recursos, sino también los estereotipos y la falta de apoyo emocional. Muchas hacen largos recorridos diarios para llegar a las escuelas, las mismas que suelen carecer de una infraestructura adecuada y de profesores capacitados en temas básicos como sexualidad, soporte socioemocional e igualdad de género.

“Usualmente la niña no tiene voz, no se le da oportunidad de participar. Esto hace que los patrones que ya venían con ella se arraiguen más y se sientan invisibles: están siempre calladas, no participan y aunque puedan pasar miles de cosas, nadie las toma en cuenta”, comenta Maclovio Olivares, jefe de educación de CARE Perú.

Consecuencias de la desigualdad educativa

De acuerdo con Unesco, las diferencia en el acceso a la educación y las grandes disparidades en los resultados de aprendizaje traen consecuencias negativas como una economía más lenta y mayor riesgo de conflicto violento. Además, provoca que, especialmente las niñas, no puedan cumplir sus proyectos de vida y terminen con aspiraciones mínimas, resignándose a labores domésticas.

La falta de infraestructura y de un currículo adecuado hace que crezcan en un ambiente inseguro, calladas, con baja autoestima y sin desarrollar su potencial real. La inequidad educativa las afecta también a largo plazo, impidiendo que accedan a un trabajo digno y que cumplan su plan de vida.

Para Maclovio Olivares, la consecuencia principal es la continuidad de la pobreza. “Todo eso conlleva a que no tengan oportunidades para la vida, la continuidad de estudios es menos posible, hay mayor riesgo de embarazo adolescente porque están más propensas a ser violentadas, a repetir patrones sociales de la familia, y sus hijos e hijas probablemente pasen lo mismo. Ellas necesitan ser escuchadas, sentirse importantes y desarrollar su potencial”, comenta.

Niña con Oportunidades: Un programa que cambia vidas

CARE Perú viene trabajando desde el 2016 en el programa Niñas con Oportunidades, que tiene como objetivo que las estudiantes adolescentes (mujeres) de zonas rurales del país culminen la secundaria con habilidades para la vida. A través de 3 módulos dictados durante todo el año escolar, se abarcan los temas de educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico.

Más de 15 000 estudiantes ya se han beneficiado con el proyecto, que este año funciona de forma virtual en las regiones de Amazonas, Lambayeque, Cajamarca y Huancavelica. De esta manera, reafirmamos nuestro compromiso de apostar por la educación integral con el fin de lograr mejores oportunidades para niñas y adolescentes de todo el país.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.

Ser niña y adolescente en el Perú significa vivir con desventajas y enfrentar obstáculos y peligros cada día: desde la pobre calidad educativa hasta la violencia de género. El panorama empeora si salimos de la ciudad y vamos a las zonas rurales, donde muchas de ellas no cuentan con la oportunidad de elegir su futuro y desarrollarse plenamente.

La base del cambio está en la educación, con las herramientas y el soporte adecuado, las niñas pueden convertirse en mujeres empoderadas con más oportunidades de trabajar, ser independientes y construir un mejor futuro.

En ese sentido, el programa Niñas con Oportunidades de CARE Perú trabaja desde el 2016 para que las estudiantes adolescentes de zonas rurales en Amazonas, Lambayeque, Cajamarca y Huancavelica culminen la secundaria en edad oportuna y con habilidades para la vida. Para lograrlo, articulamos un esfuerzo conjunto con el Estado, los docentes, las estudiantes y sus familias.

Habilidades para la vida que todas necesitan

El proyecto abarca tres módulos: educación en ciudadanía y habilidades socioemocionales, educación sexual integral y empoderamiento económico. Así, se busca una educación completa que también les brinde herramientas para vivir de forma responsable y plena.

En el primer módulo, las niñas reciben capacitaciones sobre temas como la comunicación efectiva, autoeficiencia, manejo de emociones, perseverancia, organización del tiempo y autoestima.  Ya en el módulo de educación sexual, aprenden sobre el cuidado y prevención de enfermedades, planificación familiar, igualdad de oportunidades y cómo vivir una sexualidad libre de violencia.

Asimismo, es importante que adquieran capacidades emprendedoras para lograr el empoderamiento económico que tanto necesitan. El último módulo se enfoca en enseñarles sobre planificación, presupuesto, ahorro y a cómo construir un plan de emprendimiento para que puedan crear sus propios negocios y tengan ingresos fijos.

“Todo esto se trabaja de primero a quinto de secundaria durante todo el año escolar”, comenta Maclovio Olivares, jefe del proyecto. Para conseguir el objetivo, se brinda capacitación y asistencia técnica a los docentes. De la misma manera, se ofrecen recursos y telesoporte socioemocional a las familias.

Un proyecto que transforma vidas

El esfuerzo puesto por CARE Perú tiene su mejor recompensa en el empoderamiento de las niñas y adolescentes que logran culminar sus estudios con toda la base necesaria para ser agentes de cambio. Hasta ahora, ya son más de 15 000 los estudiantes beneficiados con el programa. Todas las habilidades aprendidas les permiten estar mejor preparadas para enfrentar el mundo.

Para Maclovio Olivares, el liderazgo es uno de los cambios más notorios: “El liderazgo que asumen dentro de la escuela, en sus hogares y comunidades es grande. Muchas de ellas tienen planes de abrir negocios, seguir en institutos o universidades. Son agentes de cambio, convencen al papá y a la mamá de que tienen que invertir en ellas porque merecen las mismas oportunidades que sus hermanos hombres”, explica.

Así, Niñas con Oportunidades transforma la vida de miles de niñas, quienes ahora tienen ambiciones mayores y una visión totalmente distinta de su futuro, pero eso no es todo, el programa también impacta de forma positiva en sus familias y en su comunidad, quienes encuentran en ellas nuevas guías y fuente de inspiración para seguir creciendo y mejorando.

Siendo conscientes de su importancia como mujeres, conociendo y respetando su cuerpo y aprendiendo a planificar su futuro, están listas para hacerse respetar, luchar por la igualdad de oportunidades y alcanzar sus sueños.

Por la pandemia, este año la red de apoyo, la capacitación a docentes y todos los materiales educativos están funcionando por plataformas virtuales. Los módulos y recursos están a su disposición para que no dejen de recibir la educación que merecen. De esta manera, CARE Perú sigue trabajando para que cada año más niñas y adolescentes tengan mejores oportunidades de cambiar no solo su vida, sino también la de todos a su alrededor.

Hoy, este proyecto se encuentra en campaña a través de “Dueñas de su Historia”, en la que buscamos visibilizar que los sueños de una niña pueden convertirse en una gran historia. Conoce más sobre esta y otras iniciativas en www.care.org.pe o sé parte de nuestra lucha por una educación inclusiva y con justicia social para niños y niñas convirtiéndote en aliado o aliada de CARE Perú aquí.

La pandemia por la COVID-19 está afectando a millones de niñas, niños y adolescentes en etapa escolar alrededor del mundo, en temas relacionados a educación, salud, seguridad y alimentación, dejando, esto último, consecuencias negativas en su nutrición.

Con motivo de la emergencia nacional y el aislamiento social, este año las clases escolares en el Perú se están dando, por primera vez, de forma remota a través de Internet, televisión y radio, con el programa “Aprendo en Casa”. Como consecuencia, muchos menores han dejado de recibir desayunos y almuerzos escolares que eran esenciales para su desarrollo.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que suspender los programas de comedores escolares por la pandemia pone en peligro la seguridad alimentaria y la nutrición de las niñas y niños vulnerables. Además, debilita su capacidad para afrontar enfermedades, aumentando el riesgo de enfermar.

En ese sentido, el secretario general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, en el mundo, unos 310 millones de escolares (casi la mitad del total mundial) dependen de la escuela para tener una fuente sistemática de nutrición diaria. La falta de acceso a estos alimentos afecta el desarrollo integral de los menores y agrava las tasas preexistentes de malnutrición y anemia.

La falta de ingresos también afecta su alimentación

Otro de los problemas que afecta la nutrición de los escolares está relacionado con la reducción de ingresos debido a la pandemia. Ahora que pasan más horas en casa, las familias tienen que invertir más en su alimentación diaria; sin embargo, la emergencia ha recortado la cantidad de dinero que ganan. Según la OMS, esto provoca que reduzcan la inversión en salud y alimentación, lo cual afecta especialmente a las niñas, niños, mujeres embarazadas y madres lactantes.

Una encuesta de INEI hecha a familias de Lima Metropolitana y Callao durante la primera semana de mayo indica que un 14% de hogares no pudo comprar alimentos con alto contenido en proteínas como las carnes y el pescado. Uno de los principales motivos fue la falta de dinero (73%).

Como respuesta a esta necesidad, el servicio alimentario del Programa Nacional de Alimentación Escolar Qali Warma está entregando alimentos no perecibles, así como proteínas de origen animal y leche evaporada entera a las familias de los estudiantes, con el fin de atender a alrededor de 3 millones de estudiantes de más de 58 000 instituciones educativas públicas de todo el país. Si bien esta ayuda es esencial, el trabajo también recae sobre las madres y padres, quienes tienen ahora más responsabilidad en la alimentación de sus hijas e hijos.

¿Cómo lograr una buena alimentación en casa?

Paul Lucich, jefe de nutrición de CARE Perú, recuerda a los padres y madres que la lonchera constituye aproximadamente el 15% del aporte calórico diario. Para que las niñas, niños y adolescentes no pierdan este aporte alimentario ahora que están en casa, recomienda lo siguiente:

  • Definir un horario a media mañana y a media tarde para un refrigerio saludable, que incluya lo que idealmente una lonchera debería contener: un sándwich, una fruta y una bebida saludable como un jugo o agua de frutas o agua pura.
  • Se deben evitar los alimentos ultra procesados y golosinas.
  • En casa siempre existe la posibilidad de “estar picando” alimentos durante todo el día. Esto debe evitarse para evitar el consumo de alimentos no nutritivos o para evitar que “se llenen” y no consuman adecuadamente los alimentos principales: desayuno, almuerzo, cena.
  • Animarlos a aumentar el consumo de agua pura.

El hecho de que las niñas, niños y adolescentes pasen ahora más tiempo en casa puede ser aprovechado para inculcarles hábitos de alimentación saludable. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan, adicionalmente:

  • Enseñarles a comer frutas, verduras y productos integrales.
  • Incluir leche y productos lácteos bajos en grasa o descremados.
  • Ingerir proteínas a través de alimentos como las carnes, aves, pescado, lentejas y frijoles.
  • Servir porciones de tamaño razonable.
  • Animarlos a tener actividad física haciendo ejercicios en casa.

Sobre todo, se deben incluir alimentos ricos en hierro en la comida diaria como la sangrecita, el bazo, el hígado, el pescado de carne oscura y las carnes rojas, con el fin de prevenir la anemia. Recordemos que una dieta balanceada y saludable debe ser variada e incluir alimentos de origen animal ricos en proteínas, carbohidratos, grasas y azúcares saludables.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

En la búsqueda de nuevas formas de atender al público en este contexto de coronavirus, los pequeños negocios como las bodegas han empezado a incorporar las redes sociales y el comercio en línea para llegar a más personas y continuar sus ventas de forma segura, evitando el contacto directo con las personas.

Muchos de ellos han incluido el pago online como parte de su renovación, demostrando que la versatilidad es necesaria en los emprendimientos, sobre todo en momentos de crisis. La SUNAT estima que el comercio electrónico creció 50% e incluso, en ciertos rubros, superó el 100% durante la cuarentena. Para tener una idea, las ventas por e-commerce en el Perú sumaron más de 700 millones de soles durante la emergencia.

Las bodegas son los comercios preferidos por muchos peruanos debido a su cercanía y calidez en la atención, con el fin de mantenerse a flote, también han tenido que adaptarse. A la inclusión de redes sociales como parte de su estrategia de promoción, siguió la incorporación de las ventas online, con ellas, apareció también la necesidad del delivery.

Así, mientras la presencia en redes sociales en una oportunidad para tener más visibilidad y acercarse a viejos y nuevos clientes; el delivery es la herramienta final para cerrar las ventas.

¿Qué debo tener en cuenta para incorporar el servicio de delivery?

El delivery se ha convertido una herramienta necesaria en el mercado actual. La idea detrás es entregar un producto de forma rápida, segura y en buen estado, evitando que los consumidores salgan de casa y se expongan al virus. Negocios como los de comida rápida, bodegas con abarrotes o florerías necesitan incluirlo en sus procesos para no quedarse atrás en este contexto de emergencia.  

Antes de implementarlo, hay que tomar en cuenta lo siguiente: se necesitará una persona que atienda la página web, el Facebook o los pedidos telefónicos; también se requerirá de personal en moto o en auto para que realice la entrega; y se tendrá que comprar envases o bolsas que aseguren el buen estado y transporte de los productos.

Para tener éxito en este proceso, se debe contabilizar bien la cantidad de pedidos que se tienen al mes y según eso, contratar al personal motorizado. De igual forma, hay que establecer bien las zonas de reparto y calcular la cantidad de tiempo que demorará cada pedido, a ello, hay que agregar unos 10 o 15 minutos antes de dar la hora final aproximada al cliente, así se cubren imprevistos.

Otro punto a tener en cuenta, y quizá el más importante en cuanto a salud, es mantener un estricto proceso de seguridad y desinfección. De acuerdo con el Protocolo de bioseguridad para el reparto a domicilio de alimentos, elaborado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), se debe cumplir lo siguiente:

  • El personal de transporte debe llevar consigo mascarilla, gel desinfectante para manos y desinfectante para superficies como el alcohol.
  • Este debe lavarse y desinfectarse las manos antes de recoger el pedido.
  • El pedido debe tener un precinto de seguridad que debe estar intacto al momento de la entrega.
  • Antes de cada entrega, la unidad de transporte debe ser desinfectada, al igual que el contenedor donde se colocan los pedidos.
  • Por ninguna razón se debe ingresar a la casa del cliente. Todo el proceso se ejecuta afuera.
  • Durante la entrega, lo primero que el repartidor debe hacer es desinfectarse las manos y verificar que el cliente cuente con mascarilla.
  • Si se paga con POS, se debe desinfectar la tarjeta, el POS y el lapicero que se usa para firmar.
  • Si hay pago en efectivo, deberá recibirse y darse el vuelto en una bolsa de plástico idealmente, evitando el contacto directo.
  • Mantener en todo momento un metro y medio de distancia con el cliente y evitar tocarse los ojos, nariz o boca.
  • Una vez de vuelta, el repartidor debe desinfectar el vehículo y el contenedor, desechar la mascarilla y lavar y desinfectar sus manos.

Siguiendo estos pasos no solo proteges a las personas que trabajan contigo, sino también a tus clientes, quienes valorarán cada uno de tus esfuerzos por realizar una venta segura.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para fomentar la reactivación económica de los pequeños negocios. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que, además, trabaja el área de nutrición, reforzando la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, a la cual pueden acceder en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.

La anemia es un problema de salud pública severo en el Perú que afecta, principalmente, a la niñez. Según el INEI, el 40.1% de las niñas y niños de 6 a 36 meses de edad tiene anemia, lo cual pone en riesgo su desarrollo. Algunos de los departamentos con más casos son Puno, Cusco, Huancavelica, Ucayali, Loreto, Junín, Madre de Dios y Pasco.

Un menor con anemia puede presentar palidez, cansancio, pérdida de apetito, incremento de sueño, mareos e irritabilidad. Aunque estos son los síntomas más comunes, son pocos los casos en los que estas características aparecen, por eso, la anemia es conocida como una “enfermedad silenciosa”.

De acuerdo con el Ministerio de Salud (MINSA), una de sus principales causas es el bajo consumo de hierro y su pobre calidad (la de origen vegetal). Paul Lucich, jefe de nutrición de CARE Perú, remarca que el hierro es indispensable para la formación de la hemoglobina, sustancia encargada de transportar el oxígeno a todas las células del cuerpo. “En el organismo, el hierro se encuentra principalmente en la sangre, pero también en los órganos y en los músculos”, comenta.

Si bien todos necesitamos consumir alimentos ricos en hierro, es especialmente importante que lo hagan los niños menores de 3 años, ya que se encuentran en la etapa crucial del desarrollo infantil; las mujeres adolescentes, pues en este periodo inician la menstruación; y las gestantes, con el fin de prepararse para el parto.

Las consecuencias de la anemia son irreversibles

La anemia tiene diversas consecuencias negativas en la salud, tanto a nivel físico como mental. En el caso de las gestantes, aumenta las complicaciones obstétricas (hemorragia) y el riesgo de muerte para la madre y su hijo o hija; reduce la transferencia de hierro al feto, por lo que los hijos de madres anémicas tienen más probabilidades de también sufrirla; causa partos prematuros y bajo peso al nacer.

Además de esto, las consecuencias a largo plazo incluyen la afección al desarrollo psicomotor, inadecuado desarrollo cerebral, reducción de la capacidad intelectual y deterioro del estado físico. En consecuencia, muchos menores presentan problemas de aprendizaje, bajo rendimiento escolar y retraso en el crecimiento.

Prevención de la anemia: ¿Qué alimentos son ricos en hierro?

Para evitar consecuencias irreversibles, debemos prevenirla desde la gestación y en los primeros años de vida. Las futuras madres deben tener una alimentación balanceada y consumir tabletas de sulfato ferroso y ácido fólico desde las 14 semanas de embarazo. En el caso de los bebés, se debe respetar los 6 meses de lactancia materna exclusiva e iniciarla desde la primera hora del nacimiento. Posteriormente, se debe incluir alimentos ricos en hierro en la dieta diaria de niños y niñas.

Existen dos tipos de hierro: el hemínico (hem) y el no hemínico (no hem). Por un lado, el hierro hem se encuentra solo en alimentos de origen animal y es absorbido con mayor facilidad por el cuerpo, por ello, es el más recomendado. Lo podemos encontrar en el hígado, el pulmón, la sangrecita, el bazo, el pescado de carne oscura y las carnes rojas.

Por otro lado, el hierro no hem se encuentra en los alimentos de origen vegetal como las menestras (lentejas y algunos tipos de firjoles) y en hojas de color verde oscuro como las espinacas y la acelga. Este es más difícil de absorber por el cuerpo, por este motivo, necesita de alimentos con vitamina C o proteínas (como el huevo y las carnes) para mejorar su absorción.

“Mientras que aproximadamente el 25% del hierro hemínico de los alimentos se absorbe, solo el 5% del hierro no hemínico lo hace. Hay un único alimento cuyo hierro tiene un porcentaje de absorción del 50% y es la leche materna”, comenta Paul Lucich.

De igual forma, existen inhibidores que evitan que el hierro no hem sea absorbido por el cuerpo. Las bebidas como el café o el té, así como los alimentos ricos en calcio como los lácteos, son inhibidores. Esto no significa que deban dejar de consumirse por completo, solo se deben evitar junto con la comida principal.

En CARE Perú, sumamos esfuerzos para garantizar y fomentar la alimentación saludable de niñas, niños y mujeres. Por esta razón, con el apoyo de Coca Cola, hemos creado el Kit CARE, un producto que trabaja las áreas de nutrición y reactivación económica de los pequeños negocios.

El KitCARE consiste en proveer a las familias peruanas de información nutricional, recetas para el día a día y de una canasta de alimentos no perecibles, motivándolas a realizar sus compras en bodegas cercanas. Con este proyecto, contribuimos con la seguridad alimentaria de más de 800 hogares de las regiones de Arequipa, Junín, Lima y Piura; y promovemos el crecimiento de los emprendedores afectados por la coyuntura de la COVID-19.